Banca directa

El Santander cambia la marca Patagon por Openbank

El Grupo Santander ha rescatado la antigua marca Openbank, con las señas del rojo y la llama, con la que nació su filial de banca directa. El actual nombre Patagon desaparece, después de haberse situado en buen lugar como enseña de un banco por internet, una vez superado el fiasco que supuso la compra de esta entidad en 2000 en plena burbuja tecnológica a un emprendedor de origen argentino.

Este cambio se enmarca en la estrategia del grupo de homogeneizar todas sus marcas con el horizonte de 2007. De hecho, su filial de gestión de activos ha sido la primera pata del grupo por dar por concluido el proceso, y es, ahora, Santander Consumer, la entidad de crédito al consumo donde se ubica Patagon, la que culmina el proceso de unificación.

La decisión del primer banco español de recuperar la marca Openbank, la primera apuesta de Emilio Botín, se deriva de los estudios de mercado que ha llevado a cabo el grupo y coincide con el décimo aniversario de la filial. De hecho, muchos de los clientes se identificaban de forma mayoritaria con el nombre original, más que con Patagon, la insignia impulsada por Ángel Corcóstegui, que vivió las dificultades de los primeros años del negocio de la banca online.

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De hecho, hasta 2002 no se vieron los primeros beneficios en el negocio. Patagon, con una agresiva política en captación de depósitos y una campaña abierta de transferencias sin coste, captó hasta finales de 2004, 3.108 millones de euros y aspira a cerrar el año con 5.000 millones, en torno a la mitad de los recursos que captó ING Direct.

Openbank, que renacerá con 400.000 clientes, iniciará, posiblemente mañana, una campaña de publicidad. El objetivo es situarse entre los diez primeros bancos españoles por recursos, tras los agresivas campañas y los buenos resultados en captación de depósitos.

El grupo destinará, con cargo a 2005, 700.000 euros para la implantación del nuevo nombre, que se prevé estará concluida a la vuelta del verano. Cerca de 300.000 euros costará la modificación de los sistemas, la web y la publicidad impresa, mientras que el resto se dedicará a los cambios de las seis oficinas propias y nueve compartidas.