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Muebles cómodos y espacios versátiles para trabajar mejor

Los entornos de trabajo han cambiado radicalmente en los últimos cinco años. Lejos quedan los 80, en que las empresas se preocupaban más de la imagen exterior de los edificios que ocupaban que de la influencia que su estructura interna tenía en el trabajo de sus empleados. Las compañías tienen organizaciones cada vez menos piramidales, y recurren a los espacios compartidos, en lugar de los despachos individuales, para facilitar el trabajo en equipo. También demandan instalaciones versátiles, que se adapten a las necesidades del negocio, y un mobiliario fácilmente sustituible y saludable para los trabajadores.

Los muebles de oficina son cada vez más pequeños, más ergonómicos, y las áreas de trabajo diáfanas o con tabiquerías móviles, lo que permite una mayor comunicación entre los empleados. 'El mobiliario debe amortizarse en un plazo de aproximadamente cinco años', explica Emili Bargalló, director de Manbar, empresa dedicada al diseño y la gestión de espacios de trabajo.

Aunque los empresarios han asumido la importancia de un equipamiento cómodo para sus empleados, luego no lo tienen en cuenta más que en el diseño de las sillas: según datos de Manbar, sólo un 20% de los responsables de equipamiento considera fundamental la ergonomía al elegir las mesas, armarios, y otros accesorios de trabajo. Empresas como Manbar aspiran a que esta situación cambie. Destacan, entre otras recomendaciones, una separación mínima de 40 centímetros entre la pantalla del ordenador y el usuario, y de 10 centímetros entre su borde y el teclado. Por debajo, debe existir un espacio libre suficiente para que los usuarios acomoden sus piernas: aproximadamente entre 70 y 85 centímetros de ancho y 70 de alto, aunque lo deseable es que la altura sea regulable.

Las sillas deben estar recubiertas de material transpirable, y los respaldos deben tener apoyo lumbar suave y ser ajustables en altura e inclinación. También es conveniente que las sillas dispongan de un dispositivo de seguridad para impedir cambios no intencionados.

El puesto de trabajo debe tener, como mínimo, seis metros cuadrados por trabajador, de los cuales dos metros sean de superficie vacía, y una altura libre de tres metros.