Rosa María Pérez

'Es más eficiente invertir en fondos que en acciones'

El grupo Nmás1, creado por socios de AB Asesores tras la compra de Morgan Stanley, se prepara para cumplir su quinto aniversario y lo celebra superando la cota de los 1.500 millones de euros en activos asesorados y gestionados. Rosa María Pérez, su directora de inversiones, nos habla de la combinación de enfoques de gestión diferentes, en ocasiones con planteamientos característicos del capital riesgo. Pérez es Licenciada en Económicas por la Universidad de Salamanca y MBA por el IE.

¿Cómo describe al grupo Nmás1?

Hacemos asesoramiento integral de patrimonios, estamos especializados por servicios, no como proveedores de producto. Combinamos el área de negocio patrimonial con los de capital riesgo y finanzas corporativas, y de allí surgen numerosas sinergias. Somos independientes y transparentes. Valgan como ejemplos el que nuestro comité quincenal de inversiones lo compongan expertos del grupo y asesores externos que nos aportan visiones complementarias, o que retrocedamos a nuestros clientes las comisiones recibidas por la comercialización de fondos de terceros, de forma que en ocasiones la retrocesión paga nuestra comisión.

¿Existe un cliente tipo al que dirigen sus servicios?

Se trata fundamentalmente de empresarios familiares españoles y profesionales, normalmente con recursos financieros que superan los dos millones de euros.

¿ Cómo entiende la gestión de activos?

No tenemos un único estilo de gestión, nos interesa presentar vehículos de inversión que se adapten a las necesidades del cliente, sean éstos Sicavs, carteras gestionadas o fondos de fondos propios. El enfoque en la gestión más tradicional que desarrollamos se caracteriza porque hacemos una asignación de activos muy dinámica y seleccionamos productos, normalmente fondos, ya que consideramos que es más eficiente que la inversión directa en valores. La gestión de nuestros fondos cerrados, como por ejemplo el llamado QMC que invierte en pequeñas compañías cotizadas en Bolsa española y portuguesa con criterios similares a los del capital riesgo en cuanto a niveles de participación y permanencia, responden a un estilo alejado del tradicional. Ambos estilos de gestión coinciden en tener un sesgo claro hacia la preservación del capital de las carteras y la búsqueda de rentabilidades absolutas.