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Castillos, torreones y jardines para unas vacaciones de lujo

En diversos países europeos es posible alquilar en solitario o en grupo esas antiguas y emblemáticas edificaciones

Francia, Irlanda, Escocia, Gales e Inglaterra son algunos de los lugares de Europa donde es posible volver a un pasado ya lejano y sentir como vivían los antiguos caballeros en sus fortalezas. Alquilar alguno de los numerosos castillos ubicados en esos países, que han sobrevivido a la convulsa historia europea, puede ser un camino para trasladarse a la época en la que Lancelot convivía con otros personajes de la corte del rey Arturo o en la que los protagonistas de las novelas de Walter Scott compartían conflictivos y románticos lances. Si la elección recae en un castillo francés, generalmente más modernos y más cercanos al perfil de un palacio, el ambiente rememora la sofisticada vida de la aristocracia. Pero en todos los casos, al encanto de esas épocas se unen las prestaciones modernas que las restauraciones han permitido incluir.

Aunque existen diversas fórmulas para alquilar un castillo, los modelos que están a disposición de los clientes dependen en gran parte del tamaño del edificio y del número de habitaciones. Y dado que generalmente son grandes, el sistema de arrendamiento está orientado a la formación de un grupo de amigos (generalmente de 6 a 18 personas), que opten por disfrutar de él durante unos días o unas semanas como lo hicieron a lo largo de cientos de años sus sucesivos propietarios. Pero también es posible optar por alquilarlo en solitario, aunque lógicamente el coste es mucho más elevado.

En Irlanda una de las posibilidades es Ballyhannon Castle. Construido en el siglo XV, une la sobriedad de su torreón de piedra y el atractivo de sus habitaciones medievales, con camas con dosel, con la posibilidad de disfrutar del bucólico campo irlandés y, al tiempo, practicar deportes como el paseo a caballo, la pesca o el scuba-diving. El precio por una semana en el castillo, cocheras incluidas que también están adaptadas para el alojamiento, alcanza casi los 4.000 euros en temporada alta. En total dispone de ocho camas.

Las edificios datan del siglo XII al XVIII, con estilos que van desde fortalezas a palacios rurales

También en Irlanda otra opción a disposición de los turistas es Cloghan Castle, al oeste de la isla. Su extensa historia se remonta al siglo XII, y a lo largo de ella ha pasado por la guerra, la ruina y por la reconstrucción. Ahora, totalmente restaurado y respetando el estilo original, sus habitaciones disponen de 14 camas. El precio por semana supera los 6.000 euros.

En Francia, la historia del Chateau de Sadillac se remonta también al siglo XII, cuando era una fortificación; y después fue escenario de sangrientas guerras religiosas. A 15 kilómetros de Bergerac, en el sudoeste francés, desde allí se puede disfrutar de una región conocida por sus vinos, su comida y sus monumentos del medievo. Con capacidad para hospedar a unos diez personas, el precio por semana oscila entre los 3.000 a 4.000 euros. 'Usted puede vivir, con privacidad y exclusividad garantizadas, como un aristócrata frances', señala uno de los lemas de esta castillo que, asimismo, dispone de piscina y de campo de golf.

Y situado en el valle de Loira, en la vía romana que unía Poitiers con Limoges, está ubicado el Chateau de la Guillonniere. Marco de las relaciones de Francisco I y Diana de Poitiers en el siglo XVI, aparece además como escenario de relatos de Victor Hugo. Dada la amplitud del edificio, que fue creciendo a lo largo de su dilatada historia, este castillo privado está dividido para que pueda ser alquilado por pequeños grupos.

Sus precios son muy variados, pero los diversos apartamentos de ala del castillo, las dependencias y casas adyacentes con capacidad para 30 personas se pueden alquilar en exclusividad por 8.000 euros por semana.

Con un parque de 42 hectáreas, que está diseñado como un clásico jardin francés, el Chateau de Craon (siglo XVIII) es otra opción para quien prefiera disfrutar de ese tipo de edificaciones en el país líder de la Europa continental.

Clasificado como monumento histórico, con su inmensa fachada blanca y con una arquitectura palaciega, interior y exterior, Craon permite, además, disfrutar de visitas a Normandia, la Bretaña y el valle del Loira. También hace gala de sus habitaciones, sus grandes salas de baño, vestíbulos, salones y escaleras, que conservan en la actualidad todo la belleza de su espléndido pasado.

Hospitalidad medieval

Los castillos, especialmente los medievales, siguen reflejando lo que fueron en su origen: fortalezas con puentes levadizos que servían de refugio y resistencia contra las incursiones enemigas y también para el contraataque. Pero, además, dentro de sus amurallados recintos la vida discurría, en muchas etapas de su historia, de forma festiva. Esa sensación se refleja en muchos lugares de Europa, y Escocia es uno de los más privilegiados. Allí es posible disfrutar de decenas de estas edificaciones, como son Blairquhan y Myres Castles, que han alcanzado, además, un punto de sofisticación: a las viejas piedras se les unen modernos jacuzzis, piscinas, saunas o pistas de tenis. Otros países, entre ellos España, Portugal, Alemania y Polonia, cuentan con castillos remodelados, pero reconvertidos generalmente en hoteles.