Música

La madurez del Loco que sigue cantando

A estas alturas de la película, a los cuatro miembros de El Canto del Loco ya no es que no les afecten las (malas) críticas, sino que las ventas de sus discos están blindadas respecto a ellas. "Nosotros hacemos música para nuestro público", asegura Dani, portavoz de la banda más que líder. Y es que son Dani Martín, David Otero, Chema Ruiz y Jandro Velázquez un grupo como concepto, que si bien no se han preparado un manual de respuestas, logran estar todos de acuerdo a la hora de explicar lo que son, su forma de ver la vida, la manera en la que entienden la realidad que les rodea. Es lo que conlleva la convivencia de cuatro amigos que cuando trabajan se divierten.

Quizás será con Zapatillas, su cuarto álbum inédito, cuando consigan borrar por fin ese halo de grupo prefabricado que surgió, sobre todo a raíz de los prejuicios de la gente. "En México no somos pop, somos rock", suspira entre resignado y divertido Dani, aunque también orgulloso de su grupo, sacando pecho. A poco que se hable con ellos, se ve que la leyenda de niños bien es del todo insostenible. "Somos chicos de barrio, normales", continúa el cantante, quien con su carácter extrovertido y aptitudes exageradas y dramáticas (producto de la afamada escuela de Cristina Rota), quizás sea el responsable de ese grupo de personas que odian a El Canto del Loco.

A Dani se le tiene por un chico malo (para gloria de sus detractores practica boxeo desde hace unos meses para relajarse) cuando en las distancias cortas se observa a un tipo noble que no va de nada. Tampoco le ayuda el que tenga un Porsche, pero él no le da importancia, ni trata de vender otra cosa, como hacen otros artistas. En cuanto se está un rato con los cuatro, se observa como David, muy reflexivo y el más interesado en la opinión de los periodistas respecto a Zapatillas, Chema, un tipo muy tranquilo, y Jandro, el mayor y el que parece llevar peor lo de las promos, aumentan su participación en la conversación mientras el señor Martín la relaja, hasta conseguirse un equilibrio perfecto.

Evolución moderada

En los 13 nuevos cortes del disco (14 en el DVD), por mucho que sea "100x100 El Canto del Loco" (David dixit), se ve una suave evolución musical, la cual se adivina ya en un primera escucha. Lo curioso es que ellos no son del todo conscientes. No deja de ser un claro ejemplo de crecimiento artístico el que les haya salido sin premeditación. Mejores melodías, más compactas, y algunos nuevos registros, superando, de forma natural, a las de Estados de ánimo (2003). Tampoco hay que olvidar que siguen siendo El Canto del Loco: tienen un sonido propio, característica que no muchos grupos consiguen, y que hacen bien en apostar por ella.

Forjados en mil y un directos, de nuevo tiran de ese sonido crudo. De hecho no tienen pinta ni de abandonarlo ni de querer hacerlo. De nuevo, en Zapatillas hay poquitos arreglos. Guitarras y dobles voces. ¢Así no engañamos¢. Una afirmación aplastante y compartida, como casi todas, por los cuatro.

Destacan, por novedosas y especialmente contundentes, Despiértame, un medio tiempo pop muy pegadizo, æscaron;sanos, rock puro y duro, y Pescao, cantada por David, una canción objetivamente muy buena aunque extraña para este grupo. Son estas tres canciones la base de la que deberían partir de cara a un próximo trabajo, para que de una vez por todas sean tan grandes en el estudio como lo son en las tablas. Esta vez han estado a punto de conseguirlo.

Son conscientes Dani, David, Chema y Jandro de que han llegado muy alto, que no es poco, y tienen pinta de no haber perdido el norte nunca. Saben que tienen mucho que aprender, creen en lo que hacen, se sienten queridos (y odiados) y tienen éxito. Lo demás, poco les importa. Si es que hay algo más.