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La empresa se defiende del 'asalto al placer'

Las nuevas tendencias sociales suponen una ofensiva para los sibaritas británicos, si se puede definir así al sector cada vez más minoritario de la opinión pública cuyos gustos se enfrentan con los lobbies de la corrección política. 'Este fenómeno supone que cada actividad de carácter lúdico se coloca bajo la lupa de los profesionales de la sanidad, los lobbies ecologistas y los grupos de presión de cualquier clase', afirmó Paul Flatters, consejero delegado de la Future Foundation, una sociedad británica de investigación de mercado.

La Future Foundation organizó recientemente en Londres una conferencia para empresas bajo el lema El asalto al placer para entender mejor las amenazas que suponen para ciertas industrias las tendencias que tratan de restringir los placeres del consumidor.

Prohibiciones

'Hoy en día un 80% de los británicos cree que las bebidas alcohólicas deben estar prohibidas en el lugar de trabajo', dijo Flatters. 'Casi la mitad de la población se opone a la presencia de máquinas expendedoras de chocolatinas en los hospitales y los colegios, mientras que más del 30% tiene dudas de si es correcto regalar dulces a los amigos. Entre el 30% y el 35% de la población piensa que la policía debería hacer una advertencia sanitaria a las mujeres embarazadas que fuman en los lugares públicos'. Hace unos pocos años, añadió Flatters, éstas afirmaciones hubiesen resultado inimaginables. 'Lo alarmante es que un número cada vez mayor de los consumidores esté dispuesto a aceptar estas restricciones'.

Según la Fundación, el asalto al placer se caracteriza en parte por un mayor individualismo del consumidor, junto con una caída de su fe en las instituciones y un rechazo a la innovación en los productos. Entre los asistentes a la conferencia figuraron representantes de Nestlé, Cadbury, Tesco, McDonald's y Diageo.

La soluciones estratégicas que aportaron los organizadores empiezan por la necesidad de identificar las presiones que obligan al consumidor a restringir sus gustos de placer. Después, hay que ayudar al público a optar por un consumo equilibrado de este tipo de productos.