Una reforma del mercado de trabajo descafeinada
La patronal y los sindicatos están respetando escrupulosamente el silencio pactado sobre las negociaciones de la reforma laboral. Sin embargo, el secretario general de Empleo y representante del Gobierno en la mesa de diálogo, Valeriano Gómez, dio ayer cuenta de la marcha de estas conversaciones. El responsable de Trabajo confirmó que el núcleo central del diálogo está siendo la eterna pugna de los empresarios por abaratar los costes laborales y el intento de los sindicatos exigir más calidad en el empleo. De hecho, Gómez insinuó que la reforma que finalmente se pacte no será de gran calado sino 'paulatina, sucesiva y prudente'. Y añadió: 'no creo en las grandes revoluciones en el mercado laboral'.
En este punto, Gómez aseguró que en la mesa se está discutiendo una posible rebaja generalizada de cotizaciones empresariales por desempleo para todos los contratos indefinidos con el fin de incentivar la contratación estable y desincentivar la temporal. Si bien esta rebaja sólo se produciría, según Gómez, a cambio de un recorte de las cuantías de las actuales bonificaciones al empleo estable (a las que se destinan unos 2.000 millones de euros anuales) o bien a cambio de un encarecimiento de las cotizaciones de los contratos temporales.
Trabajo se inclina más por reducir las bonificaciones para poder así rebajar las cotizaciones a todos los contratos fijos, los nuevos y los ya existentes, según Gómez. 'En la medida de lo posible hay que evitar una penalización vía cotizaciones de la contratación temporal, ya que puede dañar la creación neta de empleo, sobre todo en algunos sectores como el turismo', dijo Gómez.
De conseguir los empresarios esta rebaja de cotizaciones, los sindicatos estarían en posición de exigir contraprestaciones como por ejemplo frenar el abaratamiento del despido que pretende Trabajo, mediante la extensión generalizada del contrato con una indemnización de 33 días por año trabajado.
Trabajo defiende también la supresión de las ayudas a la conversión del empleo temporal en fijo, para lo que cuenta con el apoyo sindical.
Otras reivindicaciones se están quedando en el camino. Gómez sugirió que las partes renunciarán a modificar las causas económicas del despido y que Trabajo 'no hará un caballo de batalla' de la ampliación del periodo de prueba de los contratos fijos. Los sindicatos han matizado su exigencia de mejorar la cobertura por desempleo y sólo se revisará la situación de los fijos discontinuos.
100.000 inmigrantes quedan fuera
El Ministerio de Trabajo calcula que la cifra final de inmigrantes regularizados en el proceso extraordinario, 'después de todas las comprobaciones', rondará finalmente los 600.000, según avanzó ayer el secretario general de Empleo, Valeriano Gómez.Esto significa que unos 100.000 inmigrantes que presentaron la solicitud de regularización entre el 7 de febrero y el 7 de mayo, serán rechazados por la Administración al comprobarse que no reúnen los requisitos.La incorporación a la Seguridad Social de los 600.000 inmigrantes que sí serán aceptados hará que el sistema registre con creces los mejores datos de su historia. Además, el Gobierno confía en que, en general, la marcha del empleo mejore el crecimiento del 4,3% registrado el pasado año.