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Frustrante corrida de figuras en Las Ventas

La falta de fuerza, la ausencia de clase, la justa presentación de los tres primeros toros y el ambiente a la contra que se produce en Madrid cada vez que torean las figuras dieron al traste con una de las corridas más esperadas de la feria.

Apenas hubo nada digno de mención, excepto la premeditada decisión de algunos espectadores de echar por tierra la jornada. En lo taurino, una estocada del mexicano Zotoluco, algunos muletazos de Enrique Ponce a su segundo toro y un par de derechazos sueltos de El Juli al último. Nada, absolutamente nada, para todo lo que se esperaba de esta corrida.

Manías del público a un lado, lo cierto es que los tres primeros toros tampoco ayudaron a que el espectáculo fuese de otra manera. Con el peso, con la edad y con la presentación reglamentaria, parecieron poca cosa para lo que se exige en Madrid en una corrida de figuras. Los tres últimos ya fueron distintos, pero a éstos, que no fueron protestados, les faltó lo único que no debe estar ausente en el toro bravo: la raza. Deslucidos, sosos y sin peligro, los toros de Puerto de San Lorenzo frustraron los deseos de ver torear por parte de unos espectadores que, a esas alturas, ya casi nada esperaban.

Protestaron en especial a Ponce y a El Juli, las primeras figuras del toreo

Lo curioso de una parte de este público es que cuando no encuentra motivos para criticar a los toros, los halla en la tauromaquia de los toreros. Así, protestaron especialmente a Ponce y a El Juli, las actuales primeras figuras del toreo, a las que dieron trato de 'petardos'. Un intenso fin de semana precedió a la corrida de ayer. El sábado y el domingo sucedieron muchas cosas de interés en el ruedo de Las Ventas y, aunque no se abrió la puerta grande, tanto el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza como el matador Sebastián Castella dejaron una grata sensación entre los aficionados.

El éxito de Hermoso de Mendoza no debe causar sorpresa, pues el caballista navarro es, hoy por hoy, la máxima figura de su especialidad. Renovador y revolucionario, Hermoso ha llevado el toreo a caballo a unas cimas impensadas. Su actuación del sábado fue un prodigio de temple y doma, sobre todo montado al caballo Chenel, y si no salió a hombros fue debido a que falló con los rejones de muerte.

Tampoco abrió la puerta grande el francés Sebastián Castella, aunque en su caso se debió a la discutible decisión del presidente. Tras cortar una oreja a su buen primer toro, Castella se la jugó con el difícil quinto, al que realizó una faena de enorme valor.

Poco más pasó en ambas corridas: los rejoneadores Fermín Bohórquez y Álvaro Montes tuvieron sendas discretas actuaciones, mientras que a los matadores Juan Diego y Serafín Marín les correspondieron toros deslucidos.