Lealtad, 1

La lucha contra la otra inflación

La teoría clásica sobre la labor de los bancos centrales hace referencia al control de la inflación entendida como el índice de precios al consumo. Existe un debate sobre la conveniencia de que la autoridad monetaria tenga en cuenta, también, el crecimiento económico o la creación de empleo. A la postre, estos dos elementos también tienen su influencia en los precios, y peor aún que la inflación es la deflación.

Otro cantar es la inflación de los precios de los activos. ¿Es trabajo de Alan Greenspan, o de Jean Claude Trichet, tratar de abortar la creación de burbujas financieras? Tradicionalmente esta pregunta ha encontrado respuestas negativas.

Pero hoy por hoy las separaciones entre economía real y financiera suenan anacrónicas. Desde el crash de 1987 las oscilaciones de la economía real han estado condicionadas por la situación de política monetaria. Tanto en 1998 como en 2000 se tocaron los tipos de interés para reparar daños causados por la evolución del sistema financiero. Por el excesivo riesgo y apalancamiento del fondo LTCM, en el primer caso, y por una burbuja financiera de manual en el segundo.

Se asume, pues, como normal que la Fed responda a los problemas generados por el estallido de burbujas financieras, pero la actuación preventiva genera resquemor. Eso, a pesar de que la imagen clásica del banquero central es la de ese personaje que se lleva el ponche de la fiesta antes de que la euforia haga estragos.

Así, hoy por hoy hay voces que quieren poner coto a la subida de tipos en Estados Unidos, pues señalan que la inflación está controlada. Sin embargo, la comunidad financiera también observa con creciente inquietud las señales de inflación de activos, o de excesivo apalancamiento, en algunos mercados como el del crédito. Precisamente el cuidado con el que Alan Greenspan prepara al mercado para el alza de tipos responde a la preocupación por los mercados de activos, pues el cóctel de tipos de interés bajos, crecimiento y desequilibrios financieros puede dejar una molesta resaca.