Motor

Mitsubishi dobló sus números rojos en 2004 hasta 3.400 millones

Mitsubishi no levanta cabeza. El fabricante nipón duplicó sus números rojos en el ejercicio fiscal 2004 (abril a marzo), en el que perdió 474.785 millones de yenes, algo más de 3.400 millones de euros.

La imparable caída de las ventas en EE UU y en Japón lastró el negocio del fabricante del todoterreno Montero. En su mercado doméstico, las ventas retrocedieron un 42,7% hasta situarse en 227.000 unidades. En EE UU registraron una disminución del 26,3%, con 174.000 unidades. En cambio, las matriculaciones de Mitsubishi en el mercado europeo ascendieron a 241.000 unidades, lo que supone un aumento del 11,2%, gracias al éxito comercial del nuevo Colt, al buen ritmo de las entregas en Rusia y en Reino Unido, así como a la recuperación en Alemania.

Así, la cifra de negocio de la multinacional japonesa cayó un 15,8% frente a la del año anterior hasta 2,12 billones de yenes (15.607 millones de euros).

Mientras sus compatriotas Toyota, Nissan, Honda o Mazda triunfan en los mercados internacionales, Mitsubishi sufre por su crisis financiera y sus problemas de imagen, provocados por el escándalo por los defectos en productos de su filial de vehículos industriales Fuso. Mitsubishi, además, empeoró estos problemas por ocultar estos defectos de fábrica, que presuntamente han causado la muerte a dos personas. Varios ex directivos fueron arrestados en 2004.

el 42% enLas ventas de coches de la marca cayeron Japón y el 26% en EE UU

El escándalo de la ocultación de los fallos de fabricación provocó una grave escisión de Mitsubishi con su socio DaimlerChrysler, que bajó al 20% su participación tras haber controlado el 37%. La firma alemana se negó a realizar más inversiones en Mitsubishi Motors, lo que agravó la situación de esta firma.

La situación mejorará este año, pero no hasta el punto de volver al negro, según los presupuestos. La empresa espera cerrar el presente ejercicio con unas pérdidas netas de 64.000 millones de yenes (448 millones de euros), una cifra siete veces inferior al año fiscal anterior. La facturación prevista asciende a 2,22 billones de yenes (16.323 millones de euros), gracias a los efectos positivos del plan de reestructuración.

Este plan, anunciado en enero, prevé la inyección de cerca de 270.000 millones de yenes (en torno a los 1.900 millones de euros), procedentes de otras compañías del grupo Mitsubishi. El proceso de rescate incluye el despido hasta 2006 del equivalente al 30% de los empleos ajenos al área industrial.