Alfredo Piacentini

'Queremos dar servicios de banca privada en España'

Alfredo Piacentini es socio del grupo suizo Banque Syz, que desarrolla tres actividades convergentes como son la banca privada, la gestión de fondos de inversión, con su Sicav luxemburguesa Oyster, y la unidad de gestión alternativa. Piacentini, diplomado por el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales en Ginebra, habla de su interés por el mercado español y de cómo una gestora pequeña puede sostenerse en un negocio dominado por los grandes grupos.

Pregunta Ha de ser difícil competir con gigantes de marcas conocidas.

Respuesta Somos ya un actor relevante en Europa, con presencia en Reino Unido, Suiza, Austria, Italia y Luxemburgo. Partimos de una situación en la que no existían ni marca, ni reconocimiento, ni clientes. Para lograrlo hemos tenido que superar al resto en rentabilidad. En el caso de los fondos de fondos o la multigestión escogemos a los mejores equipos, incluso si eso implica reducir nuestro margen.

P ¿Para cuándo su llegada a España?

R Nuestros fondos están registrados en CNMV desde hace tiempo ya que este mercado es muy interesante. Es en el negocio de banca privada en el que queremos hacer algo similar a lo que hicimos con la Banca Albertini en Italia, que funcionó muy bien: adquirir una compañía con red y marca o hacer una asociación de empresas con una estructura que desee desarrollarse y busque el conocimiento en banca privada y productos.

P ¿Considera que todavía queda espacio por ocupar?

R Lo que por marketing hacen algunas entidades está desvirtuando el nombre de banca privada y lo que el cliente espera de ella. La racionalización de negocio, de recursos y tiempo determina que la banca privada sólo se pueda dar a las grandes fortunas, lo que sitúa el mercado objetivo en unas 30.000 familias con activos que superan los dos millones de euros. Se trata de entregar un traje a medida, imposible de industrializar. æpermil;se es nuestro espacio natural.

P ¿Qué esperan estos clientes?

R Exigen tener un interlocutor con capacidad para tomar decisiones, lo que es un problema para los grandes bancos ya que no delegan tanto poder de decisión a sus banqueros personales. Esta capacidad de relacionarse, que puede incluir relaciones públicas y asesoramiento, es difícil de desarrollar en entidades que se incorporan desde la banca tradicional.