Alfredo Redondo

'La exportación de tecnología es el 23% del negocio de Alcatel'

Alcatel en España ya no es noticia por los ajustes de plantilla, aunque en 2005 saldrán algunos trabajadores. Su nombre va vinculándose a segmentos modernos de una industria en la que la multinacional sigue siendo el peso pesado del negocio básico de la transmisión. Alfredo Redondo ocupó puestos de responsabilidad en Latinoamérica antes de sumar a aquellos, la dirección de Alcatel en España y Portugal en enero de 2003.

Pregunta El sector hace tiempo que ha dado de alta a Alcatel. Da beneficios, pero sigue reduciendo plantilla y la facturación crece lenta.

Respuesta La cifra de negocio del año pasado fue de 554 millones. El dato incluye las ventas que hacemos en España y las que generamos en el exterior. En relación al ejercicio precedente supone un crecimiento del 1%, por lo que podría parecer que perdemos posiciones; pero no es así. Por primera vez hemos obtenido un resultado neto positivo y este año se repetirá. Incrementamos la cuota de mercado en un 15% y, sobre todo, hemos entrado en sectores donde nunca habíamos estado.

P ¿En qué sectores?

R Entramos en aplicaciones móviles. Desde 2004 Vodafone, Amena y Telefónica Móviles, tienen aplicaciones, bien de segunda generación bien de 3G, de Alcatel. Hemos firmado un importantísimo contrato para suministrar a Telefónica Móviles redes de UMTS de interior de los edificios. Mantenemos la posición en ADSL. Hemos puesto un pie en routers IP del borde de la red.

P Las comunicaciones de los AVE son un punto fuerte.

R Aunque sea poco conocido, tenemos una posición de privilegio en el suministro de redes de fibra para las redes del AVE que construye el Adif. Es un renglón de ingresos importante en lo que nosotros llamamos el mercado privado, es decir, el que no se hace con operadores de 'telecos'. El año pasado fue más de un 40% de nuestra cifra de ventas. Integra desde el suministro para actividades de comunicación corporativa, (principalmente de voz sobre IP), hasta productos de transmisión a compañías eléctricas, las citadas comunicaciones ferroviarias, etc.

P ¿La plantilla de Alcatel ha asumido que ya no trabaja en una empresa en crisis?

R La situación no es sencilla. Por un lado te puedes vanagloriar de haber estabilizado unos resultados alentadores. Pero a la vez estás obligado comunicar también que hay que continuar reajustando la plantilla. Los profesionales deben comprender que los beneficios y el ajuste laboral son dos realidades necesarias, pero que si siguen caminos independientes.

P Tras la deslocalización de las fábricas españolas de Alcatel, ¿la cifra de negocios es resultado de la pura actividad comercial?

R Este es un tema capital no sólo para Alcatel España, sino para la industria y la tecnología nacional. De nuestra facturación total (los 554 millones que ya he mencionado), el 77% son ventas domésticas. Pero el 23%, es decir, 128 millones, casi 130 millones de euros, son ventas que generamos por los centros de competencia que Alcatel tiene situados en España.

No se puede hablar estrictamente de exportación; hay que matizar este concepto. Son productos cuyo diseño e ingeniería se han desarrollado en España, pero después se producen en una fábrica de cualquier otro lugar del mundo. Este fenómeno, que también tiene un importante componente industrial, ha crecido en los últimos años en España y va a seguir creciendo en 2005.

P ¿Alcatel ya no tiene trabajadores, sino sólo ingenieros?

R Comparando datos del año 2001 y de 2005, el número de titulados en la plantilla de Alcatel España ha pasado del 51%, a más del 70% hoy.

P ¿Este fenómeno genera valor estable para España?

R Ese es el gran desafío. Yo estoy satisfecho de cómo Alcatel genera valor en España. A lo mejor antes la ingeniería era mucho más local, de adaptación de productos para el mercado doméstico. Los números eran muy grandes y todos nos sentíamos muy orgullosos.

Hoy podemos comprobar que la ingeniería que se hace en España, no es una ingeniería de adaptación, no es una ingeniería de localización, sino que es una ingeniería de centros de competencia sólidos y competentes que confía en los desarrollos tecnológicos que realizan los profesionales españoles para luego poderlos exportar. Entre estos desarrollos están las aplicaciones que nos han permitido entrar en los operadores móviles españoles y en muchos otros del panorama internacional. Tenemos en Barcelona un centro de excelencia que tal vez no tenga demasiado reconocimiento, dónde tenemos un equipo de profesionales que están haciendo desarrollos a nivel mundial. æpermil;ste es el gran objetivo: conseguir que los profesionales españoles sean capaces de añadir valor a todo lo que se está haciendo a nivel mundial.

Españoles en la dirección

'Yo me siento con fuerzas. En determinados desarrollos tecnológicos la organización española de Alcatel juega en primera división, está entre las mejores. Es un reflejo de la situación general de la ingeniería del país. Otro ejemplo; más de cien españoles ocupan puestos de dirección en Alcatel'.

'El comité de dirección de Alcatel España ha pasado de 21 a 10 personas. Y esto no es, simplemente, por mi gestión. Es porque se ha hecho menos compleja. La edad media antes de llegar yo era de 52,6 años. Hoy estamos en el entorno de los 47 años. Lo tomes por donde lo tomes, por ventas por empleado, por perfil de los profesionales..., lógicamente, la compañía es mucho más moderna'.

'La inversión en 'telecos' ha vuelto tras la burbuja'

Las grandes multinacionales de fabricación de equipos de telecomunicaciones han vuelto a los beneficios. Sin embargo, el sector estrella del último quinquenio del pasado siglo vive su recuperación sin alegría.

Los buenos resultados han vuelto; ¿por qué sigue triste el sector?/

Las tecnología de la información suponen un 4 % del PIB nacional, mientras en la UE este indicador es del 5,6%. España tiene un déficit. Cuando hablamos del crecimiento, la UE y nuestro país se igualan en cifras positivas del 3,5 %. No ha vuelto la euforia de la época en la que crecíamos con dos dígitos. Estamos en un sector maduro, en el sentido que no cabe esperar grandes crecimientos. Pero hablar de mercado maduro no significa que se relajen las exigencias innovadoras, ni afloje la competencia. El nuevo panorama nos exige reinventarnos cada día.

¿Qué quiere decir que hay que reinventarse?

Existe en todas las empresas una cierta angustia. No me voy a remontar a la famosa burbuja, pero lo que sí quiero decir es que llevamos mucho más tiempo de pos-burbuja que de burbuja. Y el panorama, a pesar de los resultados, sigue siendo difícil y cambiante. Reinventarse cada día quiere decir que las circunstancias no nos dan tregua y nos obligan a estar permanentemente alerta y a redefinir quiénes somos y a dónde vamos en cada momento de nuestra nueva vida.

¿Volverá alguna vez la antigua alegría?

Con el estallido de la burbuja se produjo un parón del gasto y parecía que todo se iba a solucionar cuando volvieron las inversiones. Ahora ya han vuelto. Aquí en España si comparamos las inversiones con los ingresos de las operadoras, podemos ver que la relación está en el orden de un 8 o 9%. Son unas cifras razonables, pero la inversión no es la panacea y sólo nos queda seguir peleando.