CincoSentidos

Amiga, compañera y confidente de Hemingway

Secretaria, hija y musa. Un poco de todo tuvo la relación de Valerie Hemingway con el autor de ¿Por quién doblan las campanas? Trabajó para él, pero durante dos años fue un miembro más de la familia. 'Me trató como la hija que siempre deseó -tenía tres hijos varones-, pero también estaba ligeramente enamorado de mí. æpermil;l solía decirme que escribía mejor cuando estaba enamorado. Esperaba que le inspiraría otra gran novela. Desgraciadamente no pudo ser'.

Valerie Hemingway relata cómo fueron sus años como miembro de la familia Hemingway, primero al lado del escritor y después como esposa de Gregory, el hijo pequeño del Premio Nobel, en Correr con los toros. Mis años con los Hemingway (Taurus), un libro que según el escritor Norman Mailer contiene material sobre la familia que no se puede encontrar en ningún otro lugar.

'Un gran número de personas que ha escrito acerca de Hemingway nunca lo conoció', responde la autora a través del correo electrónico desde su residencia en Montana (EE UU). Entre el tiempo pasado con Ernest, su última esposa Mary, y Gregory, con el que tuvo tres hijos, Valerie ha dedicado 28 años a la familia Hemingway. 'Aporto una visión honesta de su vida privada y de los hábitos de trabajo de un hombre famoso al final de su vida. Fui afortunada, aunque por poco tiempo, de ser amiga, compañera y confidente de una de las principales figuras de la literatura del último siglo'. Valery Danby-Smith (Dublín, 1940) tenía 19 años cuando entrevistó a Ernest Hemingway en el hotel Suecia de Madrid. Dos meses después, en Pamplona, el escritor le preguntó si quería trabajar como su secretaria en verano por 250 dólares al mes. 'Era una excelente oportunidad para alguien de mi edad que quería tener éxito como periodista', recuerda la autora.

'Hemingway sentía que cada día era posible escribir mejor que el anterior'

Valerie Hemingway no sólo mecanografiaba sus manuscritos y se encargaba de la correspondencia, también acompañaba al matrimonio en sus fiestas y excéntricos viajes por España y Francia y vivió en Cuba los últimos meses de Hemingway.

Valerie renunció a familia y amigos y a perseguir sus propios intereses. A cambio, 'me sentí uno más de la familia, conocí a gente maravillosa y experimenté cosas impensables en otro trabajo, como las corridas de toros en España, la pesca a bordo del Pilar en La Habana o las carreras de caballos en París'.

El escritor se pegó un tiro en el verano de 1961. En el funeral, Valerie conoció a Gregory, mantuvieron contacto por carta y teléfono, se casaron y tuvieron tres hijos. Con el tiempo, empezó a darse cuenta de los problemas de su marido (depresivo, bipolar y travestido) y el divorcio fue inevitable.

Valerie reconoce su deuda con el autor de El viejo y el mar. Entre otros consejos, Hemingway le enseñó el valor de la disciplina, la importancia para un escritor de leer grandes obras de literatura y, sobre todo, le animó a escribir 'de lo que conoces'. 'Me dijo: escribe cada día de tu vida. Hemingway sentía que cada día era posible escribir mejor que el anterior. Nunca dijo: soy el mejor, no tengo que intentarlo más. Todas esas lecciones fueron importantes para mi desarrollo como escritora.'