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Renovación con argumentos de la Serie 7 de BMW

Con la renovada Serie 7, BMW ya cuenta con un automóvil en mejor forma para rivalizar con los Audi A8 y, sobre todo, los Mercedes Clase S, líderes absolutos de ventas en la categoría. De su versión anterior, los Serie 7 de BMW vendieron 160.000 unidades, lo que a su vez supuso un incremento del 8% respecto al modelo que sustituyó. Las mejoras experimentadas por el buque insignia de BMW se centran en los niveles estético, técnico y mecánico.

El coche adopta nuevo frontal, con faros reestilizados que, de paso, cuentan con tecnología bi-xenón en toda la gama. Por lo que respecta a la zaga, luce una nervación horizontal que separa los grupos ópticos inéditos. Sobre éstos, el alumbrado de freno dispone de intensidad variable: se iluminan aún más ante frenadas extremas.

Repasando el interior del vehículo, no hay grandes novedades, excepción hecha de una nueva generación de volantes multifunción -con pulsadores para la gestión del cambio no especialmente bien ubicados-, guarnecidos y otros detalles. Por cierto, la marca ha trabajado con la intención de simplificar el mando de gestión integral iDrive, con la inclusión de algunas teclas de acceso directo a ciertas funciones. El resultado es bienvenido, pero sigue siendo confuso localizar la función deseada, lo que obliga a un periodo de aclimatación hasta dominar algunas de sus posibilidades.

Tres chasis

En el apartado técnico, la vía trasera es ahora 14 milímetros más ancha, lo que redunda en un comportamiento y un confort de marcha superiores, al tiempo que otorga un aspecto algo más contundente -en las versiones tope de gama las llantas de aleación son de 18 pulgadas-.

En cuanto al chasis, está fabricado en aluminio, pinzas de freno incluidas, por lo que presume de una gran ligereza y de una mejor adaptación a la marcha.

Ahora se puede escoger entre tres tipos: la primera, la que viene de serie; la segunda, llamada Adaptive Drive-integra Dynamic Drive o barras estabilizadoras activas que atenúan el balanceo en tramos de curvas abordados a ritmos elevados y EDC-K, destinado a controlar de modo continuo la firmeza de la amortiguación. Y la tercera, el chasis deportivo, también con Dynamic Drive, pero con amortiguación más dura y firme, indicada para conductores que priman la conducción deportiva en menoscabo del confort de rodadura.

La gran apuesta por motores más potentes

Todos los propulsores de la renovada Serie 7 incrementan potencia, excepto el V12 de inyección directa de gasolina que impulsa a la variante 760i, que mantiene sus 445 CV. Además, todos reducen consumos. La versión de acceso (730i) incorpora una moderna y ligera mecánica de seis cilindros en línea, que rinde 258 CV. Logra 244 km/h, con un promedio de 10,1 l/100 km. Le siguen un 740i V8 de 306 CV -250 km/h electrónicamente limitados y 11,2 l/100 km de media-, un 750i, también V8 pero con 367 CV -250 km/h y 11,4 l/100 km-, y el citado 760i. Todos ellos en versiones de batalla.

En materia turbodiésel se ofrecen dos opciones: 730d 6 cilindros en linea, que da 218 CV, alcanza 238 km/h y consume 8,2 l/100 km, y el 745d, un poderoso V8 de 300 CV que lo lanza hasta 250 km/h y 9,5 l/100 km. Los precios parten de 71.300 euros hasta 134.000.