Secretos de despacho

La sencillez de Moët Hennessy

Alguien puede pensar que entrar en el despacho del director general de Moët Hennessy España, cuyo producto estrella es Moët & Chandon, es adentrarse en un mundo de lujo y fantasía. Nada más lejos de la realidad. Si alguna conclusión se obtiene tras conversar con Ramiro Otaño, bonaerense de 36 años, es que la funcionalidad, el sentido practico y la austeridad se imponen sobre cualquier exceso. A su lugar de trabajo le exige algunas cosas. Lo primero que el espacio favorezca el dinamismo y la comunicación. Como definición filosófica, y en eso como buen argentino sabe explicarlo, asegura que no es un fanático de los vínculos con las empresas. 'Tengo un compromiso con mi trabajo, al que le dedico bastantes horas y, por tanto, quiero hacerlo bien. Puedo trabajar 24 horas seguidas y si un día no tengo mucho trabajo, me voy a jugar al squash, que como terapia me es de gran utilidad', señala este ejecutivo, para quien es primordial trabajar en un entorno competitivo. 'No sé nada y me gusta aprender constantemente'.

Trabaja en un espacio austero, situado en pleno centro de Barcelona, simple y funcional. Por una razón: no le gustan los detalles decorativos barrocos. El despacho tiene que hacer fluir la energía y la comunicación. Porque si algo necesita Otaño es rodearse de gente que se divierta trabajando. Se define a sí mismo como una persona muy practica, que cree en lo simple y no piensa que hacer negocios sea algo complicado. 'Se trata de saber lo que se quiere hacer en cinco minutos'. Uno de sus grandes objetivos dentro del grupo Moët Hennessy en España es conseguir que los profesionales que trabajan a su lado aprendan y se diviertan.

'Los negocios pueden ir para arriba o para abajo, no dependen de una persona, depende del fluir de la economía. Los negocios están viciados por factores externos. Por ejemplo, si el Rey Fahd viene a Marbella en una compañía como la nuestra se mueve el número'. Sobre la rivalidad entre el champán francés y el cava catalán, explica que compiten en tres segmentos: celebraciones, regalo y autogratificación. 'En los dos últimos el espectro competitivo no es el cava. Probablemente, en las celebraciones si que compitamos con el cava, pero si se trata de un acto social que conlleve el agasajo la prioridad la lleva el champán'. Y es precisamente, según cuenta, que el mayor ratio de consumo de champán se encuentra en la región catalana. Explica que el País Vasco y Cataluña son las comunidades de mayor consumo de Moët Chandon. En cambio, Madrid y Marbella son más de Dom Perignon, también del grupo Moët Hennessy.

Se define a sí mismo como un ejecutivo exigente, pero a la vez muy respetuoso con el tiempo suyo y ajeno. 'Es el bien más preciado que tenemos. y, por tanto, tenemos que valorarlo'. Le gustaría aportar a la empresa cierta frescura, y sentido común. 'Digamos que esta compañía ha pasado de ser un distribuidor familiar a una empresa profesionalizada. Y eso es algo que facilita mucho el trabajo. Siempre que planifico algo a lo que le dedico tiempo me gusta que salga bien. Soy ambicioso, pero no soy nada esquemático para conseguirlo'.

Ramiro Otaño llegó a Moët Hennessy hace tres años y medio, procedente de Buenos Aires. A pesar de que considera que viajar es una fuente constante de aprendizaje, su pasaporte tiene fecha de regreso. 'Mi plan concreto de vuelta a mí país no se puede prolongar más allá de cuando un hijo te diga que se queda'. Tiene cuatro hijos pequeños, Cruz, Juana, Mateo y Dimas. Por ellos cree que debe echar raíces. 'El principal castigo para cualquier persona es tener que emigrar y creo que es bueno sacrificar tu vida en beneficio de las generaciones futuras. Es algo que te agradecerán'.

Una botella y copas siempre a mano

A pesar de la sobriedad que se respira en el despacho de Ramiro Otaño, lo que siempre tiene a mano es una botella de champán y una cesta con las nuevas copas que Moët Chandon ha diseñado. Se trata de un nuevo diseño, cuyo soporte es de color rojo en forma de tulipán que alberga una copa pompone (sin pie) de cristal.

Asegura que no es de juntar muchas cosas, que para trabajar necesita poco. Tan sólo un ordenador. Tampoco es maniático. Explica que más bien todo lo contrario. Para demostrarlo abre una de las puertas de un pequeño armario y allí hay un pequeño bazar de prendas de deporte, carpetas y papeles. El deporte es uno de hobbies, -y todo aquello que me pueda enseñar algo', porque es la mejor terapia para relajar tensión y para pensar. 'La vida de cualquier profesional es muy estresante, pero lo interesante es saber cómo se reacciona a las presiones que llegan', explica este ejecutivo, que vive preocupado por la escasez de tiempo libre. 'Odio perderlo y me molesta que en el trabajo la gente lo pierda'. Tampoco le entusiasman los almuerzos de trabajo, 'sobre todo esos que duran cuatro horas'. Aunque los evita sabe que por la línea de su negocio, hay veces que no puede rechazarlos. Lo que nunca hace es llevar trabajo a casa. 'Tengo la suerte de poder desconectar en cuanto cierro la puerta'.