Derivados

Comprar expectativas con opciones

En momentos de mercado como el actual donde las Bolsas pueden rebotar de forma importante, después de las bruscas correcciones que han sufrido, los inversores se pueden plantear comprar algún valor en concreto del que se tengan buenas expectativas en el medio y largo plazo. Pero, al tiempo, se pueden encontrar con que no tienen tanta seguridad en la evolución general de los mercados.

En este tipo de situaciones se pueden utilizar opciones financieras para realizar la inversión en lugar de comprar directamente las acciones ahora. Lo que se consigue con las opciones es comprometer hoy un precio de compra pero retrasando a un fecha futura la compra efectiva de las acciones y al tiempo teniendo la oportunidad de no realizar dicha compra en el caso de que el precio no favorezca (es decir que el precio que se ha contratado a través de la opción sea superior al precio de mercado en ese momento).

Por ejemplo, hoy se contrata una opción sobre Telefónica con precio de ejercicio (el precio al que compraremos las acciones de Telefónica en la fecha futura de vencimiento) de 13 euros por acción y llegado el día de vencimiento dichas acciones están cotizando en la Bolsa a 12 euros; lógicamente no se va a ejercer la opción que contratamos comprando algo a 13 euros que vale 12 (y por tanto perdiendo un 7,7%), sino que se dejará expirar dicho contrato y se realizará la inversión directamente en el mercado de acciones.

A cambio de esta posibilidad de comprar o no a un precio establecido, según convenga al inversor, existe la obligación de pagar una prima por la opción financiera en el momento inicial.

Siguiendo con el mismo ejemplo si hoy se compra una opción sobre Telefónica con precio de ejercicio de 13 euros por acción y vencimiento el 17 de junio de 2005, la prima que habría que pagar es de un 2,45%.

Como siempre si el precio de la inversión al final sube, como preveíamos, parecerá que el inversor ha tirado el dinero contratando la opción y dejando de obtener un 2,45% en la rentabilidad total, pero realmente lo que se está pagando con esa prima es la posibilidad de habernos equivocado en la evolución del precio y sólo perder ese 2,45% en lugar de toda la posible caída que registre.

Como se ha visto anteriormente, si acaba en ese período a 12 euros por acción y hubiéramos invertido en las acciones realmente estaríamos perdiendo un 7,7% mientras que con la opción sólo perdemos un 2,45%, con el añadido de que conocemos la cuantía de la pérdida máxima de la inversión desde en primer momento, que será esa y no otra con independencia de la caída del precio de la acción.

El papel de la prima en los beneficios

Cuando se toma la decisión de invertir a a través de opciones financieras -uno de los instrumentos derivados- el principal inconveniente de la operación es precisamente la prima (o precio de la opción) que el inversor debe pagar en el momento inicial y que penalizará la rentabilidad en caso de evolucionar las cosas como en un principio se espera. Las primas se cotizan en euros por acción, por lo que una prima de 25 significa que el derecho de compra o de venta vale 25 euros la acción por 100 acciones que tiene un contrato, 2.500 euros cada contrato.

No obstante, siempre existe la posibilidad de reducir la cuantía de dicha prima a cambio de renunciar a cierta parte del escenario donde se obtendrían beneficios, algo que muchas veces es realmente utópico (es difícil observar subidas en el precio de una acción del 50% en dos meses).