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Construcción

Sólo las grandes constructoras podrán ser socias en Calle 30

Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, tiene claro que el socio que compre el 20% de Madrid Calle 30, empresa que gestiona la reforma faraónica de la M-30, será una gran constructora. Para ello excluirá a medianas y pequeñas al exigir un tamaño mínimo en la licitación que se aprobará el jueves.

Los gigantes de la construcción se preparan para presentar la oferta que convertirá a uno de ellos en dueño del 20% de Madrid Calle 30, la empresa que gestiona el soterramiento parcial del anillo de circunvalación M-30 y su mantenimiento y explotación. El Ayuntamiento exigirá a las compañías que se presenten al concurso una facturación mínima anual de 500 millones de euros para que el socio privado sólo pueda ser una de las nueve primeras empresas del sector. Así constará en las condiciones de la licitación, afirman fuentes de la Concejalía de Hacienda.

ACS, Ferrovial, FCC y Sacyr Vallehermoso han confirmado que quieren concurrir mientras Acciona no se ha pronunciado. También están interesadas la gestora italiana de autopistas Autostrade, participada por Abertis, y la francesa Cofiroute.

Todas ellas tendrán desde el jueves -cuando el Ayuntamiento aprobará los pliegos de condiciones- hasta el 4 de julio para presentar la mejor oferta, en la que el precio será el factor determinante. El Gobierno municipal quiere un proceso lo más rápido posible para el proyecto estrella de esta legislatura y cumplirá con los plazos ya apuntados. Adjudicará el 20% de Madrid Calle 30, la explotación y mantenimiento, con una férrea exigencia en la calidad del servicio, a finales de julio y en septiembre habrá un socio privado en el capital.

La fórmula de la privatización parcial elaborada por el equipo del concejal de Hacienda, Juan Bravo y que adelantó Cinco Días el pasado 21 de marzo, obligará a las empresas a desembolsar 195 millones, 108 millones en forma de préstamos subordinados y 87 millones en capital. Con esta empresa de colaboración público-privada, la primera de este tipo en España, el Ayuntamiento logra transferir riesgo y deuda para no penalizar su ya de por sí abultado endeudamiento.

Mientras, para las empresas el negocio es a priori interesante porque supondrá asegurarse pagos periódicos a muy largo plazo, los 35 años que dura el contrato. El Ayuntamiento no quiere dar pistas de los posibles ingresos potenciales.

Además, la adjudicataria logrará un negocio doble por la misma obra, ya que las principales ya han recibido parte de las obras licitadas o en fase de ello para enterrar seis kilómetros de la M-30, por 2.700 millones. El coste total del complejo proyecto es de 4.000 millones.

Privatizar más del 20%, una opción en alza

El equipo de Ruiz-Gallardón se plantea a medio plazo vender incluso hasta el 40% de la empresa municipal Madrid Calle 30, lo que supondrá sacar a licitación otro 20% adicional sobre el ya previsto. En ese caso, la constructora adjudicataria del primer 20% 'tendría un derecho de tanteo en el siguiente concurso', explican fuentes de la Concejalía de Hacienda. Sin embargo, la entrada de un nuevo socio privado no está prevista, al menos por ahora, hasta la siguiente legislatura. Primero tiene que verse cómo evoluciona la gestión privada de la autovía M-30, ahora considerada una calle más de Madrid.La decisión del Ayuntamiento de excluir a las medianas y pequeñas constructoras topará con toda seguridad con las críticas de la Asociación Nacional de Constructores Independientes (ANCI).

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