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El mundo despide a Juan Pablo II

Roma aguarda ya la llegada de cientos de miles de peregrinos de todos los países del mundo -las autoridades hablan de más de dos millones- impulsados por el deseo común de rendir homenaje y dar su último adios al Papa Juan Pablo II, que falleció el sábado a las 21.37 horas en sus aposentos del Vaticano. Desde hoy a las cinco de la tarde y hasta el miércoles, miles de fieles podrán ver el cuerpo del Papa, que permanecerá expuesto en la capilla Sixtina hasta los funerales, que previsiblemente no se celebrarán antes del jueves.

Desde el anuncio de la muerte del Pontífice, realizado por el arzobispo Leonardo Sandri a la multitud de más de 60.000 personas que se congregaba el sábado en la Plaza de San Pedro, millones de personas en todo el mundo han celebrado concentraciones, misas y vigilias en señal de dolor y de respeto. Católicos y no católicos, así como representantes y miembros de todas las iglesias cristianas y de otras confesiones religiosas, como es el caso de musulmanes y judíos, se han unido en homenajes que han llenado plazas, iglesias, mezquitas y sinagogas en los cinco continentes.

Desde Brasil hasta Filipinas, desde Sudáfrica hasta España, desde Rusia hasta India, Estados Unidos o Indonesia, los homenajes populares no han dejado de sucederse. Acompañados con velas, fotografías y mensajes, muchos fieles lloraban emocionados, mientras que otros aseguraban estar alegres por su fe en la santidad de Karol Wojtyla y por el fin de su agonía, tras su larga y dura enfermedad. 'Gracias por habernos mostrado la fuerza y el coraje en el dolor y en la enfermedad. Gracias por tu serenidad', se podía leer en uno de los miles de escritos depositados en la plaza de San Pedro.

En España, las iglesias y catedrales de todo el país, como las de Madrid, Santiago de Compostela, León, Barcelona o Sevilla, celebraron ayer misas por Juan Pablo II, aunque ya desde la noche del sábado y tras conocerse la noticia, se sucedieron concentraciones en distintos lugares, como la celebrada en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela o en la plaza de Colón en Madrid. Miembros del Gobierno y otras autoridades, representantes políticos y ciudadanos comenzaron a acercarse ayer a la sede de la Nunciatura para manifestar su respeto.

Por su parte, el Gobierno ha decretado para hoy un día de luto oficial, mientras que en algunas comunidades autónomas ese luto se prolongará durante tres días o incluso una semana, como en el caso de Canarias.

El luto oficial en los distintos países oscilará entre los que optarán por extenderlo hasta el funerales, como Estados Unidos, hasta los que han decretado tres días, como Italia y Portugal, o uno, como los gobiernos francés y español.

A la espera de que se celebren los funerales, Gobiernos y autoridades de todo el mundo han comenzado a enviar sus mensajes al Vaticano. José Luis Rodríguez Zapatero, que ya ha adelantado que acudirá a las exequias, ha enviado un telegrama en el que expresa su pesar por la pérdida de Juan Pablo II, al que calificó de 'referente moral para la humanidad'. También la familia real ha hecho públicas sus condolencias, así como diversos líderes políticos españoles, como la portavoz del Gobierno, María Teresa Fernandez de la Vega o el jefe de la oposición, Mariano Rajoy.

Mientras el presidente George Bush calificaba el sábado a Juan Pablo II de 'defensor de la libertad', Tony Blair destacaba su 'extraordinario coraje' y Jacques Chirac y Vladimir Putin su papel en el 'cambio de la historia', en relación al apoyo decisivo de Juan Pablo II a la caída de los regímenes totalitarios comunistas. Por su parte, el representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, destacó su papel como 'campeón de la paz y la solidaridad', mientras desde la OTAN se recordó su incansable defensa de la democracia. Autoridades judías y palestinas se han unido también a las condolencias al recordar el interés activo de Juan Pablo II para lograr el fin del conflicto palestino-israelí o su reconciliación con el pueblo judío al que pidió perdón en nombre de la Iglesia.

La sucesión, la labor más difícil de la Iglesia

'Me tiemblan las piernas', confesaba el sábado el arzobispo Carlos Amigo, uno de los ocho cardenales españoles que participará en el cónclave para sustituir a un Papa que en el Vaticano denominan ya Juan Pablo II el Grande. Entre 15 y 20 días después del final de los funerales, el tiempo que antiguamente necesitaban los cardenales para llegar a Roma, el conclave secreto arrancará en el Vaticano y no finalizará hasta que la fumata blanca anuncie que se ha elegido nuevo Pontífice. En la asamblea participarán 183 cardenales, aunque sólo los menores de 80 años, que son 114, tendrán derecho a voto. Los cardenales octogenarios podrán ser elegidos, pero no votarán. Durante el tiempo que se prolongue el proceso el cónclave de cardenales no podrá tener contacto con el mundo exterior. Dos votaciones diarias se sucederán hasta que alguien obtenga la mayoría, que en principio deberá ser de dos tercios, aunque si finalmente no pudiese llegarse a un acuerdo, el nuevo Papa se elegiría por mayoría simple.