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La compra de Sicav se abarata ante la oleada de inspecciones fiscales

Las actas de Hacienda que cuestionan el 1% de tipo impositivo de las Sicav están teniendo un impacto claro en el mercado de compraventa de estas sociedades. Su precio cotiza a la baja porque los nuevos compradores descuentan el riesgo de tener que hacer frente al 34% en el impuesto de sociedades.

La compraventa de los vehículos favoritos de las grandes fortunas no vive su mejor momento. La amplia inspección de la Agencia Tributaria, con centenares de comprobaciones en marcha y varias decenas de actas está dejándose sentir en el precio de las Sicav en el mercado de segunda mano.

La principal ventaja de comprar una Sicav de reventa es la rapidez del papeleo, ya que no requiere pedir la autorización a la CNMV, no hay que pagar notario ni pasar por el servicio de compensación de Bolsa. Todo esto se puede conseguir en un mes, frente a las 18 ó 12 semanas mínimos que requiere la nueva creación.

El coste económico de la operación se calcula con la suma del volumen total del patrimonio del cofre patrimonial más los gastos primitivos desembolsados por el creador del instrumento de inversión colectiva, entre 7.000 y 10.00 euros. A esta cifra hay que descontar ahora una variable, el riesgo de que la Agencia Tributaria reclame regularizar los impuestos de ejercicios pasados. Esto puede suponer abonar el 34% frente al favorable 1% disfrutado durante las declaraciones ya presentadas (los años 1999, 2000, 2001 o 2002). Para conseguir una rebaja, el comprador simula lo que podría suponer este impoderable, según los beneficios registrados por la Sicav cada año. Un tira y afloja abierto a la negociación. Máxime en un momento donde otras alternativas de banca privada ganan peso, como la gestión discrecional de fondos o carteras y las sociedades patrimoniales domiciliadas en Luxemburgo. Hasta ahora las razones más frecuentes que llevaban a los dueños a vender las Sicav eran varias: desde la herencia, que implicaba repartir carteras, hasta hacer frente a pagos de tesorería, o nuevos proyectos empresariales o duplicidad de gastos en el caso de ser propietario de varias sociedades de inversión colectiva.

Algunas entidades han propuesto a sus clientes liquidar la Sicav e invertir los activos en fondos

Los compradores descuentan el riesgo de obligarles a pagar un 34% de impuesto de sociedades

Minoritarios bajo lupa

Las actas presentadas por la Agencia Tributaria en las que reclama regularizar el pago del impuesto de sociedades ha salpicado ya a grandes y pequeñas gestoras, domésticas y también de origen extranjero. Para varias de las gestoras afectadas 'el argumento jurídico es endeble' y confían 'en ganarlo en los tribunales'. Otra entidad ha reunido a los clientes más selectos y ha tratado de tranquilizarlos. Pero el temor de aprisionarlos en una estructura jurídica poco segura les ha llevado a ofrecerles alternativas como vender la Sicav, trasladar los activos a fondos o liquidarla (al 1%).

La principal argumentación de las actas de Hacienda se apoya en demostrar si se simula una estructura colectiva ficticia. Las inspecciones tratan de averiguar si las sociedades se valen de hombres de paja para alcanzar los 100 accionistas.

Especial atención se ha tomado en descubrir si los mariachis -como se les conoce en la jerga financiera- eran empleados de la gestora. En muchos casos, ni siquiera habían presentado órdenes de compra de la acciones de la Sicav y la adquisición de títulos figuraba en la propia nómina.

En otros, las actas se han levantado por no cumplir con el requisito del patrimonio mínimo. En algunas entidades, para aumentar su público objetivo se han vendido estos instrumentos a clientes que rozaban los importes mínimos (2,4 millones) o incluso que no los alcanzaban, pero a los que la entidad prestó la cantidad necesaria para cumplir con el requisito.

La bajada bursátil de los mercados en 2000 les recortó el patrimonio y, si no realizaron la ampliación de capital, pudieron incumplir en algún momento el requisito. Ahora además, de las pérdidas sufridas, deberán hacer frente al préstamo a la entidad y al pago del impuesto de sociedades al 34%.

En otros casos la Agencia Tributaria avala la petición de regularización de beneficios en Sicav que no han cumplido con la frecuencia, ni con el volumen mínimo de cotización. Las Sicav cotizan en corros, un mercado poco líquido. Algunas no han realizado movimientos durante meses mientras que las grandes fortunas cotizaron al menos una vez al mes.

Heredar las sociedades catalanas será más caro

La reforma del impuesto de sucesiones que tiene en marcha la Generalitat catalana y que está previsto entre en vigor el año próximo incrementará el coste fiscal a la hora de donar o heredar las Sicav catalanas de empresas familiares. Así, se imposibilita que uno de los vehículos favoritos de los grandes patrimonios y empresas eluda el tributo autonómico. En Cataluña hay domiciliadas 210 Sicav, según consta en los registro de la CNMV.

Grupos empresariales almacenan puntas de tesorería en acciones, participaciones de sociedades no familiares, préstamos comerciales, fondos de inversión y también en Sicav. La reforma tributaria del PSC eliminará la reducción fiscal del 95% en el impuesto de sucesiones que, hasta ahora, podía aplicarse a las Sicav colocadas en el tercer nivel de estructuras societarias dentro de grupos empresariales familiares. Como las donaciones y herencias de las empresas familiares casi no pagaban impuestos, muchos asesores fiscales recomendaban a sus clientes colocar la Sicav en una estructura en cascada para beneficiarse de la misma reducción aprovechándose de un vacío legal. Con el nuevo impuesto desaparecerá la posibilidad de aplicar la reducción para las Sicav dentro del holding. De este modo, las herencias de los cofres patrimoniales podrían tributar al tipo máximo del 31%.

Macarena Llansó, socia de Rodès & Sala Abogados, opina que 'las estructuras ficticias creadas para eludir el impuesto de grandes patrimonios inactivos no deberían disfrutar de la reducción pero la reforma que se avecina va a perjudicar a esas empresas familiares que remansan fondos para atender a sus necesidades de negocio'.