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Llega el 'antiporsche'

A la vista de modelos como el DB9, su versión descapotable o Volante, el Vanquish y su secuela Racing S, no es arriesgado afirmar que Aston está de moda. En gran medida, por la existencia de una cartera de clientes, sobre todo en EE UU, Japón, Reino Unido y Alemania, dispuesta a absorber cuantas locuras de esta naturaleza se ofrezcan.

Ford Motor Company, actual propietaria de Aston Martin, como hizo con Volvo y Jaguar, adquirió la pequeña compañía británica para revitalizarla. La estrategia pasa por aumentar su gama de modelos. Ahí se inscribe el V8 Vantage, fabricado en la nueva planta británica de Gaydon y al que pronto se añadirá la variante descapotable Volante.

Se trata de un modelo destinado a rivalizar con la gama Porsche 911, sobre todo en lo que a sus escalones básicos -Carrera y Carrera S- respecta. Por ello, el V8 Vantage es un vehículo más compacto que el DB9: mide 4,38 metros de largura. Estricto biplaza, pesa menos de 1.600 kilos. Y es que el bastidor ha sido realizado en aluminio, con buena parte del ensamblaje mediante técnicas de pegado por epoxis y remachado, al estilo del Vanquish.

También se vale de algunas piezas fabricadas en material compuesto, extensible al chasis. En cualquier caso, luce toda la belleza -aunque en dosis concentrada- de sus hermanos mayores. Y eso que, según Henrik Fisker, sustituto del afamado Ian Callum y encargado del diseño del modelo, 'el V8 Vantage tiene rasgos clásicos, pero en modo alguno es un pastiche de diseños anteriores'.

Es más, su estampa larga y afilada, pero bastante compacta, lo hará muy atractivo a los ojos de muchos que antes veían en los Aston una silueta excesivamente larguirucha y plana.

âptimo reparto de pesos

Por otra parte, su motor de ocho cilindros en V va dispuesto en el vano delantero en posición central, o lo que es lo mismo, retrasado sobre el eje posterior. Una vieja fórmula de la casa que permite un óptimo reparto de pesos entre ejes del 50%, lo que se traduce en una dinámica sana y neutra, al tiempo que fácil y predecible hasta para manos no excesivamente experimentadas.

Este modelo monta suspensiones independientes en ambos ejes, detrás multibrazo, y estabilizador DSC. Además, sus frenos muerden con eficacia -discos ventilados en ambos ejes, de 355 y 330 mm, con pinzas Brembo de cuatro pistones-.

El propulsor, es un 4.3 con culata de 32 válvulas y distribución variable. Rinde 380 CV, lo que le hará muy competitivo frente al 911 Carrera S (355 CV).

Al final, son más de 280 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h inferior a cinco segundos. Y todo inmersos en una refinada y esmerada atmósfera de lujo, con detalles de todo tipo.

Aún no se ha definido por completo la dotación, pero se sabe que las ópticas traseras serán finalmente de led -con delanteras de xenón en opción-, la tapicería de cuero con asientos motorizados de 10 ajustes, consola de aluminio, cuatro airbag, alarma e inmovilizador, audio-CD Aston Martin, llantas de nueve palos de 18 y 19 pulgadas -delante y detrás, con gomas Bridgestone Potenza 235/45 y 275/40-, ordenador y climatizador.

Queda reservado a la lista de opcionales el navegador, las tapicerías de cuero de mayor calidad, control de crucero o el manos libres.