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Emocionante mano a mano entre Woods y Singh

Vijay Singh vuelve a desplazar a Tiger Woods del liderato mundial. Su pugna va más allá de los estrictamente deportivo y divide a los aficionados. Esta semana vuelven a verse las caras en el TPC (The Players Championship) de Ponte Vedra Beach, cuando sólo quedan quince días para el Masters de Augusta.

La clasificación mundial, que para la mayor parte de seguidores del golf era complementaria, ahora se ha convertido en un indicador tan importante como la tabla de la Primera División de fútbol, si bien existe la emoción añadida de que los dos grandes, Woods y Singh, se turnan cada semana al frente de la misma.

El golf ha iniciado un proceso de partidismo y radicalización nuevos en la historia de este deporte. Sólo en la Ryder Cup, el enfrentamiento bienal entre los equipos de Europa y EE UU, se ha forjado una rivalidad, sin llegar al nivel de los derbis futbolísticos, del todo inédita en éste deporte marcado por la caballerosidad.

Sin embargo, hace tres semanas en el Doral, los 35.000 espectadores que acudieron a presenciar el torneo que devolvió a Tiger Woods al primer puesto de la clasificación, pusieron de manifiesto la existencia de dos aficiones: los que estaban al lado del californiano y aquellos que apoyaban al fidjiano Singh. Nadie se escondió. Deseaban tanto el acierto de su jugador como el error del contrario. Una rivalidad que ha llegado al gran público en el momento que más falta le hacía al golf.

Los ejecutivos del PGA Tour no temen el inicio de las negociaciones con las grandes cadenas de televisión para renovar los derechos de retransmisión de las próximas temporadas. En el año 2000, el fenómeno Woods, que encadenó cuatro victorias consecutivas en los torneos del Grand Slam, relanzó el golf como uno de los deportes más seguidos en EE UU. Parecía que había nacido una estrella capaz de superar los récords que en su día estableció Jack Nicklaus, vencedor de 18 grandes. Por el momento, Tiger suma ocho y se mantiene como el deportista mejor pagado del mundo.

Ahora, con el paso del tiempo y después de demostrarse que Tiger Woods no es imbatible, el público responde masivamente ante el espectáculo generado en las pasadas temporadas. La aparición de Singh, un modesto que no simpatiza con Woods, con quien se disputa los principales títulos, ha contribuido a que el golf recupere las mejores audiencias.

Tiger volvió al número uno después de medio año gracias a su espectacular triunfo en Miami. Dos semanas después, Singh le ha apartado de nuevo del liderato con su segundo puesto en Bay Hill donde, además, estuvo a punto de ganar el torneo que se llevó Kenny Perry. El californiano sólo pudo acabar vigésimo tercero, el mismo puesto que ocupó el sudafricano Ernie Els, tercero en discordia en la lucha por el liderato mundial.

La emoción sigue esta semana con el TPC en Ponte Vedra Beach (Florida), sede del quinto grande de la temporada. En el torneo, dotado con 8 millones de dólares en premios, vuelven a coincidir los dos pesos pesados. Woods y Singh estarán una vez más frente a frente sólo dos semanas después, cuando se disputen el máximo honor de vestir la chaqueta verde del Masters de Augusta, la primera gran cita con la gloria de la temporada.