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Astrales 2002, un ribera con mucho futuro

La corta historia de Bodegas Los Astrales es bastante habitual en el mundo vinícola. Una familia, los Romera de la Cruz, viticultores de tres generaciones con viñedos de calidad en la Ribera del Duero, que en un momento dado deciden cruzar la raya y convertirse en elaboradores. Esto ha ocurrido no hace mucho, en el año 2000, cuando se unen a Eduardo García, hijo del prestigioso Mariano García -que fuera enólogo de Vega Sicilia y autor de vinos excepcionales-. Con la experiencia de Eduardo, curtido con los Mauro, Maurodós, Leda o Bienvenida, y una sólida formación en Francia y EE UU, y las 15 hectáreas de cepas de tempranillo -algunas muy viejas- repartidas en pequeñas fincas, arrancaron con la vendimia 2001. En estos años se han ido incrementando las plantaciones de viña hasta llegar a las 28 hectáreas, e introduciendo algo de merlot y cabernet sauvignon, las únicas variedades autorizadas por el consejo regulador de la DO.

La bodega está localizada en Anguix, municipio situado en el inicio de la Ribera del Duero, en unas instalaciones que se terminaron de construir hace un año. æscaron;nicamente elaboran un vino, el Astrales, que va por su segunda añada, y del que se irá aumentando la producción -ahora mismo están en alrededor de 27.000 botellas- en función del rendimiento de las nuevas parcelas.

Este 2002, una añada nada fácil en la Ribera, es un 100% tinto fino (tempranillo), seleccionado de distintos pagos. Ha envejecido 17 meses en barricas nuevas y seminuevas de roble francés y americano. Un tinto de bonito color cardenalicio, bastante cubierto, que presenta una nariz intensa, con fruta madura, tonos lácteos, minerales, tostados y torrefactos, que va evolucionando, a mejor, en la copa. En la boca es fresco, con cuerpo, estructura y marcada tanicidad. Final largo y persistente. Un vino a tener en cuenta. Precio: 24-25 euros.