Albertino de Figueiredo

'En Portugal han sobrado políticos y faltado técnicos'

Empresario portugués afincado en España, es fundador del grupo Afinsa (principal competidor del Fórum filatélico) y acaba de ser elegido para dirigir los destinos de la Cámara Hispano-Portuguesa durante los próximos años

Nos recibe en el céntrico despacho de Madrid en el que trabaja como presidente fundador de Afinsa, cargo que a partir de ahora tendrá que compatibilizar con el de presidente de la Cámara Hispano-Portuguesa. En un castellano más que correcto, aunque no exento de un marcado acento portugués, nos explica las líneas previstas de su nuevo cometido.

Pregunta ¿Cuál es la situación general de los intercambios comerciales entre España y Portugal?

Respuesta Portugal es el cuarto cliente de España: en 2003, compró aquí el 30% de sus importaciones, más que al conjunto de países de fuera de la Unión Europea. España exporta más del doble a Portugal que a Norteamérica o a Latinoamérica. Es el principal socio comercial de Portugal desde 1994, y en estos años ha le ha comprado por valor de 43 millones de euros.

'La mentalidad portuguesa es tímida para salir con sus productos al exterior'

P Entonces, la situación es muy buena...

R Lo es, pero persisten algunos desequilibrios difíciles de explicar. En Portugal hay unos 3.000 empresarios españoles, y en España sólo hay 300 portugueses. Unas cifras desproporcionadas, que queremos aproximar desde la Cámara de Comercio.

P ¿A qué cree que es debida esta disparidad?

R En parte, a la mentalidad: los portugueses somos, en general, más temerosos y humildes a la hora de salir al exterior. También hay algunas aristas legales que habría que pulir, para que los intercambios sean más fluidos. Y alguna desconfianza mutua. Por ejemplo, la entrada de Hidrocantábrico en España fue vista con mucho recelo hasta que fructificó.

P ¿Qué medidas pretende implantar para atraer a empresarios portugueses?

R Estamos cerrando acuerdos con diversas ferias españolas, para invitar a empresarios lusos. Aumentaremos los contactos políticos y celebraremos jornadas y seminarios en Madrid, con los socios de la Cámara. Por otra parte, también ofrecemos cursos de portugués, bolsas de trabajo, y proveemos de información a los interesados.

P ¿Qué tiene que ofrecer un país al otro en términos comerciales?

R Portugal tiene una mano de obra cualificada pero mucho más barata que la española. Curiosamente, los precios de los servicios son similares, pero no así los salarios. En cuanto a España, supone para Portugal un inmenso mercado, su salida natural al exterior. Sectores como el calzado o el alimentario no han llegado a España, pese a ser muy baratos y de gran calidad. Hay empresarios españoles que los importan, pero no portugueses que los traigan aquí.

P Portugal ocupa el último lugar en renta per cápita de la UE. Se diría que ha aprovechado menos que España el mercado único...

R España ya era más rica que Portugal en 1986 año de ingreso de ambos países, pero desde entonces la distancia ha crecido. Los gobernantes en Portugal no han estado a la altura: han sido muy políticos y muy poco administradores. Han sobrado políticos y faltado técnicos.

P ¿Qué papel espera del nuevo Gobierno del socialista José Sócrates?

R Soy optimista. Está formado por muchos independientes y por buenos técnicos, más allá del color político. Espero que mejoren las cosas. Además, la coincidencia de gobiernos socialistas a ambos lados de la frontera debe aportar un plus de sintonía.

P ¿Cree que las infraestructuras de comunicación son suficientes?

R Las de carretera, sin duda. Hoy hay autovía y autopista desde Lisboa hasta París. En cuanto a las ferroviarias, el tren de alta velocidad entre Lisboa y Madrid, cuya finalización está prevista para 2008, aportará un empujón decisivo. Y las portuarias son excelentes, como el puerto de Sines (Algarve).

P ¿Habrá problemas de financiación, por la actual crisis económica?

R No lo creo, porque se financia con fondos europeos. Creo que la distancias entre los dos países, que físicamente no existe, se va a acortar en términos de mentalidad.