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La mujer es la clave del crecimiento económico de Asia

Es una pregunta que se plantean cada vez con más frecuencia los ejecutivos que se encuentran en Asia: ¿por qué son tan dinámicas vuestras economías? Entre las respuestas se incluyen el crecimiento de una población joven, la disminución de la deuda, la expansión de las ciudades, el nacimiento de sectores de consumo de clase media, el desarrollo de los mercados y, por supuesto, la evolución de China. Añádase esto a la lista: las mujeres y su papel cada vez más importante en las economías de Asia.

La idea es que cuantas más oportunidades tienen las mujeres, más vibrantes son las economías y en consecuencia hay menos necesidad de acumular una deuda pública enorme para impulsar el crecimiento. Es una idea reforzada por un sondeo de Mastercard International, que compara el nivel socioeconómico entre mujeres y hombres en 13 países de la región Asia-Pacífico. El sondeo mide cuatro indicadores clave: participación en la fuerza laboral, educación universitaria, ocupación de cargos ejecutivos e ingresos superiores a la media.

¿Qué país asiático lo está haciendo mejor en lo que respecta al desarrollo de la mujer? Tailandia, con una puntuación de 92,3 frente a 100 puntos posibles. Cien puntos significa igualdad de géneros. Malaisia se situó en segunda posición, con una puntuación de 86,2, mientras que China se clasificó en tercer lugar con 68,4. Al final de la lista se clasificaron Corea del Sur (45,5), seguido de Indonesia (52,5) y Japón (54,5).

La resistencia de Japón a aumentar la participación femenina agrava su principal obstáculo a largo plazo: la caída de la tasa de natalidad

En general Tailandia, Malaisia y China se perciben como el futuro de Asia. Algo que las tres economías tienen en común es un nivel de participación femenina superior a la media. Lo que las tres peores economías de la clasificación comparten son dificultades económicas serias a largo plazo por los altos niveles de deuda y el descuido hacia la participación de la mujer. 'Los estudios de historia económica demuestran el papel determinante de las mujeres en el crecimiento económico y en el desarrollo'', afirma Yuwa Hedrick-Wong, asesor económico de Mastercard.

La resistencia de Japón a aumentar la participación femenina agrava su principal obstáculo a largo plazo: la caída de la tasa de natalidad. En 2003, el número de hijos por cada mujer en Japón cayó a 1,29 frente a 2 a principios de los setenta. Tener hijos supone el fin de la carrera profesional de millones de japonesas ambiciosas y con un alto nivel educativo. Hasta que esto se corrija, la tasa de nacimiento en Japón continuará cayendo y el crecimiento económico será lento.

En Tailandia, el Gobierno está consiguiendo algunos logros decentes y el crecimiento de la economía de más de un 6% podría ser un resultado directo. Tailandia aún tiene un largo camino por delante. La representación femenina en política nacional está progresando, así como los esfuerzos del país para frenar el tráfico de personas y el próspero mercado del sexo. No obstante, el cargo de vicegobernador del Banco de Tailandia lo ocupa una mujer, Tarisa Watanagase, y son mujeres siete de los nueve gobernadores adjuntos. También está Jada Wattanasiritham, que dirige Siam Commercial Bank, el cuarto banco de Tailandia.

Desde un punto de vista general en Asia, el sondeo de Mastercard muestra que dar más oportunidades a la mujer para que contribuya a la economía no se trata sólo de igualdad, sino también de dinero y lógica.