Unión Económica y Monetaria

La presidencia de la UE propone 16 eximentes en el cumplimiento del 3% de déficit

Mientras se inicia lentamente el proceso de aprobación, Estado por Estado, de la Constitución Europea que se jacta de dar forma a una nueva Unión, estos meses en Bruselas se ha vivido un capítulo quizá tan importante para la construcción europea como el de la carta magna: la reforma de la Unión Económica y Monetaria. Un capítulo que recorre hoy y mañana sus últimas líneas en Bruselas. Como muestra de que el acuerdo está cercano, la presidencia luxemburguesa de la UE ha presentado a los ministros una propuesta que incluye una lista de 16 factores cuyo objetivo es flexibilizar el cumplimiento estricto del límite de 3% de déficit público.

Este texto pone de relieve que los Veinticinco se encuentran muy cerca de un acuerdo sobre la reforma del el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que debería cerrarse antes del Consejo Europeo del 22 y 23 de marzo. Sin embargo, el hecho de que mañana esté prevista una visita del canciller Gerhard Schroeder a Luxemburgo para reunirse con el primer ministro y presidente de turno de la UE, Jean-Claud Juncker, hace prever que el compromiso definitivo no se producirá hasta los próximos días.

El presidente francés, Jacques Chirac, ha subrayado hoy mismo su total coincidencia en cuestiones europeas con su homólogo alemán, especialmente a la hora de reclamar una mayor flexibilización del Pacto. "Queremos hacer todo un poco más flexible", declaró Chirac, que dijo que el PEC "ha sido interpretado de forma demasiado estricta en el pasado".

El PEC es la punta de lanza de un proceso de integración europea que, aunque nunca ha sido completamente económico, ha estado siempre gobernado por la creación de una zona de estabilidad mercantil que permita la paz y el desarrollo democrático través del intercambio fluido y libre de bienes y servicios.

Consagrado el principio que marca en el 3% el límite entre el déficit asumible y el excesivo, el principal obstáculo pasa ahora por determinar aspectos más concretos del procedimiento que haga efectivo ese límite, y convierta en sancionados a sus infractores.

Alemania e Italia, contra el procedimiento §de oficio§

En específico, los Estados miembros intentan ponerse de acuerdo en cuándo debe lanzarse un procedimiento por déficit excesivo contra los incumplidores. Alemania e Italia, países que vienen saltando por encima de la línea de los tres puntos porcentuales, se oponen a que éste se inicie automáticamente por la Comisión.

Según el texto de la presidencia luxemburguesa, antes de desencadenar un procedimiento sancionador contra un Estado miembro que supera el umbral del 3%, la Comisión deberá tener en cuenta factores como la calidad del gasto público, las reformas estructurales o el impacto de desastres naturales o choques externos a la voluntad de los Gobiernos.

El representante alemán argumenta que este mecanismo es excesivamente simple, y pide que se tengan en cuenta además otros factores, como la evolución de la economía o la contribución que realiza cada país ­Alemania es el primer pagador- al presupuesto de la Unión. El gobierno Italiano pide por su parte más flexibilidad y afirma que el procedimiento de oficio es un paso más hacia un ya excesivo intervensionismo del ejecutivo comunitario.

Otro asunto conflictivo es el de determinar qué partidas de gasto público hay que tener en cuenta a la hora de calcular el déficit, y cuál es el peso relativo que se les da. No hay, de momento, acuerdo sobre esas partidas ni sobre su formato.

En lo que casi todos están de acuerdo en el Ecofin es en suavizar la tramitación de los procedimientos sancionadores, dando a los Estados miembros todas las oportunidades posibles, de manera que dispongan de más tiempo para ejecutar los ajustes necesarios antes de llegar a las sanciones. Otra de las medidas para relativizar el límite implica que no se sancionará a aquellos países que pese a rebasar el 3% hayan registrado un crecimiento negativo en el ejercicio.