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Un Volvo ideado para el público femenino

Con un plantel capitaneado por cinco mujeres, Volvo se ha embarcado en el desarrollo de un interesante prototipo, el YCC (iniciales de Your Car Concept), destinado a visualizar y cristalizar lo que sería el automóvil ideal de las compradoras, toda vez que el equipo responsable de diseño asegura que si satisface a ellas, con seguridad apasionará a los hombres.

Por lo pronto, el YCC, que luce una deportiva silueta de tipo cupé y goza de los últimos avances en materia de seguridad activa y pasiva, tenía que ser, ante todo, cómodo, fácil de llevar, conducir y mantener. Sobre lo último, cuenta con un sistema de autodiagnóstico que avisa, cuando es necesario, para acudir al taller por simple mantenimiento o por alguna disfunción técnica. Además, lleva a mano un módulo con tomas habituales para el líquido del limpiacristales, etc.

Al mismo tiempo, el YCC tenía que satisfacer uno de los requisitos que, con más frecuencia, demandan las mujeres al acceder a un vehículo: montones de prácticos espacios y otros huecos ideados para depositar objetos cotidianos, como gafas de sol, móviles, bolsos o PDA.

De igual modo, tenía que ser un automóvil de acceso cómodo. Al hilo de este precepto, el YCC, que puede presumir de un diseño tan atractivo como deportivo y moderno, monta dos amplias puertas de apertura alas de gaviota o superior, ideales para subir y bajar sin dificultad, tanto en las plazas delanteras como en las traseras, o bien para dejar bolsas o pequeños bultos tras los asientos delanteros. Es más, para cuando se llega muy cargado al coche, la función Auto Open, previamente activada, permite abrir las hojas de forma completamente automática -lo hacen ellas solas al acercarnos al vehículo-.

Escamoteables

En otro orden de cosas, la zona trasera del habitáculo ha sido concebida como un diáfano y práctico espacio de carga con puntos de amarre, lo que no impide incorporar dos asientos escamoteables, al estilo de las antiguas salas de cine, que permiten llevar, siquiera de manera puntual, a otros tantos pasajeros.

Desde luego, no falta un espacio específico destinado a depositar el bolso -entre las butacas anteriores-, así como cavidades concebidas para dejar monedas o llaves. Por haber hay hasta un generoso hueco refrigerado próximo al conductor, destinado a refrescar botes de bebida.

La cosa no acaba ahí. Y es que el proyecto contemplaría la posibilidad de que, al adquirir el vehículo, un escáner analice la anatomía de la conductora, de modo que en fábrica se posicione su asiento en el punto de visibilidad que le resulte óptimo.

Otro capítulo cuidado al detalle es el de la decoración interior. De hecho, la tapicería se puede intercambiar, igual que muchos de sus guarnecidos. Además, hay que valorar que se han aplicado materiales fáciles de limpiar -con la función Car Care, visualizada en el panel de a bordo, se puede fijar hora para que limpien todo el YCC-.

Por su parte, los neumáticos son de tipo antipinchazo que pueden rodar pinchados o desinflados hasta llegar a una asistencia que los repare, mientras que la función Autopark integrada ayuda al estacionamiento. Pulsando un botón gestiona frenos, palanca de cambios, dirección y hasta acelerador por la conductora.

Mecánica de altura

Sobre el motor previsto para el YCC, se debe aclarar que el hecho de ser un automóvil pensado por y para mujeres no implica que éstas deseen menos potencia, aunque sí parece que las estadísticas reflejan que ellas dan cierta preferencia a la ecología.

Así, el YCC disfruta de una mecánica que exhibe un bajo nivel de emisiones contaminantes. Se trata de un cinco cilindros turbo, denominado PZEV, que rinde 215 CV y permite muy buenas prestaciones -sobre todo para realizar adelantamientos-. Además, su avanzada tecnología lo apaga si el coche se detiene de forma prolongada -por ejemplo en caso de atasco-.

En este sentido, se activa de nuevo pisando el acelerador. Además, el motor va acoplado a una cómoda caja de cambios automática Powershift, de seis velocidades, que permite modos de trabajo completamente autónomo, o bien manual y secuencial, pulsando y tirando de levas situadas en la caña de dirección.