Federico Mayor Zaragoza

'Necesitamos un marco ético y jurídico a escala mundial'

Sus doce años al frente de la Unesco le permiten criticar los males que acucian a Naciones Unidas y la política del Banco Mundial. Este catalán, de formación farmacéutica, aboga por cambiar las reglas del mundo.

Asus más de 70 años, Federico Mayor Zaragoza no ha perdido la esperanza de que un mundo más justo es posible, por eso es una de las caras de la campaña Pobreza Cero, promovida por miles de ONG de cien países diferentes con el fin de que se cumplan los objetivos marcados por Naciones Unidas en 2000 en la Declaración del Milenio para acabar con el hambre y la miseria. Su larga experiencia en la Unesco, le hace mostrarse especialmente crítico con los países más ricos y las grandes multinacionales a quienes culpa de la situación del tercer mundo.

Pregunta ¿Cómo se explica que Naciones Unidas no sea capaz de hacer cumplir sus objetivos?

Respuesta Yo hago apología de las Naciones Unidas, pero critico a los países más poderosos del mundo que en su día asumieron los papeles propios de Naciones Unidas. Cuando se termina la guerra fría, Naciones Unidas se queda para labores humanitarias y las riendas del mundo las toman los países más poderosos, el G-7, y es en ese momento cuando la ONU se debilita. Cuando el señor Reagan se retira de la Unesco en el 84, iniciativa que sigue inmediatamente la señora Tatcher creyendo que de esta manera debilitarán el sistema. No se dan cuenta de que lo que más resiste es la cultura, las convicciones, los comportamientos.

'Hay democracias a nivel local, pero plutocracias a escala internacional'

'Me extraña que las empresas recuperen como novedad los valores tradicionales'

P ¿Qué piensa de la importancia que está cobrando la responsabilidad social corporativa?

R Lo que me extraña es que estemos recuperando como una novedad los valores tradicionales en los que se tiene que basar no una empresa si no toda la acción, que es el respeto a los derechos humanos. Durante mucho tiempo no lo hemos estado haciendo, nos hemos olvidado de la justicia, de compartir de forma equitativa y de dar a la gente la oportunidad de que explote sus propios recursos.

P ¿Qué papel tiene la empresa en esta lucha para combatir la pobreza?

R Cuando hablamos de África, inmediatamente decimos que ha habido unos corruptos. Y yo me pregunto dónde están los corruptores. Y hago otra pregunta: ¿a quién pertenece África? Me encantaría que un día su periódico me diera una respuesta. A quién pertenecen las minas, los yacimientos, a quién pertenecen las multinacionales. Todo esto nos está llevando a un mundo enormemente peligroso. Creo que lo que debemos hacer todos es cambiar. Tenemos que acabar con los paraísos fiscales, tiene que haber unas Naciones Unidas con fuerza suficiente para perseguir a los transgresores. Hay que pensar todo lo que conlleva el tráfico de droga, de personas, de armas y de capitales. Todo esto se arregla teniendo un marco ético, jurídico a escala mundial, y con los recursos humanos y financieros suficientes para castigar al que transgrede. Hoy la impunidad es total. Tenemos esta inmensa contradicción de democracias a escala local y plutocracias a escala internacional.

P ¿La deuda externa es el principal problema de los países en desarrollo?

R Ecuador es el primer país bananero del mundo, el primer país camaronero, tiene petróleo, tiene unos monumentos formidables, una capacidad de turismo increíble y unos doce millones de habitantes. Sin embargo, tiene que estar enviando a su gente fuera. Para Ecuador el pago del servicio de la deuda, no la devolución del principal, representa el 36% de su presupuesto nacional. Esto es lo que tenemos que hablar y saber de quién es Ecuador. Entonces empezarían a salir todas esas compañías que desde hace años y años se están beneficiando, explotando lo que pertenece a otro país. La evolución es el mejor camino porque si no existe la tentación de ponerle una erre delante... El mismo terrorismo, esto no lo justifica, pero sí explica que haya gente que diga yo ya no puedo más.

P ¿Es una utopía hablar de cancelación de deuda?

R Estamos gastando 2.800 millones al día en armamento, cómo va a ser una utopía. El Fondo Monetario Internacional, creado para el desarrollo y la reconstrucción, se ha quedado como una herramienta de poder y financiera de los países más ricos del mundo. El Banco Mundial o cambia sus prácticas o se la está jugando porque no va a haber evolución. No puede ser que el Banco Mundial nos diga que la pobreza es la fuente de todo lo que nos está sucediendo y al día siguiente exija el pago de la deuda, más el servicio. América Latina debe lo mismo que lo que ya ha pagado. Las prolongaciones, los aplazamientos, los intereses están muy por encima del valor real, lo que ha producido el empobrecimiento.

P ¿Qué otras soluciones quedan si no se consigue que se cancelen las deudas?

R En Cancún en 1988 propuse que no se cancelase la deuda, pero que los países en su moneda nacional, no en dólares, invirtieran estas cantidades de manera progresiva en largos plazos de tiempo, por ejemplo en diez años, en justicia, sanidad y educación. Pero la idea no cuajó.

'EE UU no puede estar centrado en el negocio'

¿Cree que algún día se cumplirá con las famosas donaciones del 0,7% del PIB?

En el año 77, los países ricos dijeron que tenían que ayudar a la educación, a la lucha contra el hambre y a llevar tecnologías que permitiesen la explotación de sus propios recursos. Se marcó una cifra tan razonable como es el 0,7%. La pregunta es por qué, salvo algunos países nórdicos, estamos muy lejos de esta cantidad y por qué Estados Unidos no llega en sus aportaciones al 0,1% del PIB.

¿Considera que EE UU no hace lo suficiente para luchar contra la pobreza?

Necesitamos líderes como Roosvelt, cito a uno estadounidense para decir que el país más poderoso de la tierra no puede estar centrado en el mercado, en el negocio, en la publicidad, en un poder mediático y en el miedo.

¿Se puede esperar un cambio de actitud en la Administración Bush?

Cuando hay una población que sufre el 11-S todos nos ponemos de su lado, salvo algunos bárbaros ignorantes, pero cuando este país adopta medidas militares basadas en falsedades hay que saberle decir que no estamos de acuerdo. Hay que mantener la dignidad. No se puede olvidar todos los muertos que ha costado esta manera de actuar. Hoy la gente, gracias precisamente a las ONG, ha madurado y hay cosas que ya no vamos a tolerar.

¿Se debe tolerar que se traslade la fuerza productiva a países donde hay una mano de obra barata a costa de que no se respeten los derechos humanos o laborales?

Hemos confundido valor y precio. Es totalmente intolerable, que por un lado, se diga que hay que terminar con los dictadores y, sin embargo, si una dictadura tiene tres millones de habitantes, es una gran potencia productiva e inversora, entonces todos miramos a otra parte. Estamos llenos de contradicciones.