Castilla-La Mancha

El Calzadilla hace realidad el sueño de Bodegas Uribes Moreno

En un pago situado cerca de Huete (Cuenca), colgadas de la ladera de una loma, a 900 metros de altitud, se crían las cepas origen del vino Calzadilla, uno de los escasos caldos de la zona que figuran entre los 100 mejores de España y pueden presumir de haber sido servidos en cenas reales o en cumbres internacionales.

Calzadilla es la cristalización de un sueño y el fruto del apego a la tierra y la pasión por el buen vino de Francisco Uribes y Celia Madero, artífices de la empresa castellanomanchega Bodegas Uribes Madero.

El espíritu emprendedor pudo más que su carrera profesional. La de él, como directivo en Rumasa en los años 70-80, y la de ella como farmacéutica. La experiencia de Uribes con proyectos de arquitectura relacionados con bodegas y la posibilidad de hacerse con una finca familiar, sin duda fueron esenciales a la hora de invertir en viticultura y lanzarse a la elaboración de vino cerca de la localidad conquense de Huete. El nombre de la finca, La Calzadilla, donde se ubica la bodega familiar, se convirtió en la marca elegida para sus caldos.

'Invertíamos en viñedo en unos años en los que la uva de nuestra tierra estaba muy mal considerada, se pagaba muy mal', asegura Uribes para dar énfasis a su aventurada apuesta.

El viñedo ha alcanzado un rendimiento de dos kilos por cepa

La plantación de cepas se inició en 1982, y pasaron diez años hasta dar por buena una cosecha. La primera en llegar al mercado, Calzadilla 1992, la componían 3.000 botellas. El año 2004 la cosecha fue de 100.000 kilos de uva y la producción de la bodega ascendió a 75.000 botellas de vino, entre crianza y reserva. La bodega puede llegar a producir hasta 100.000 litros de vino.

Francisco Uribes destaca como elementos esenciales para la calidad de sus vinos 'los suelos pizarrosos, la altitud de la zona en la que se asientan las cepas, el sistema artesanal de vendimia y el proceso de fermentación por decantación, totalmente natural'.

El viñedo, cepas de las variedades tempranillo, cabernet, sauvignon, garnacha y syrah plantadas en espaldera, situado en la ladera de una loma, a 900 metros de altitud, recibe riego por goteo. Tanto el sistema de cultivo -en terraza-, como el de riego -por goteo entre calles- suponen dos grandes novedades introducidas por Uribes en esta zona. La conjunción de tecnología y tradición hace posible que cada cepa rinda entre 1,5 y dos kilos.

El proceso de recolección es artesanal. La vendimia se realiza a mano, racimo a racimo, en la segunda quincena de septiembre y con ausencia de lluvias. Ya en la bodega, los racimos se seleccionan y clasifican antes de ser transportados mediante cintas hasta el depósito de fermentación.

El proceso de fermentación por decantación, evitando todo bombeo mecánico, se realiza en depósitos de acero de 10.000 litros de capacidad, para pasar luego a las barricas de roble.

Seis meses de crianza en tinas de 300 litros de roble francés, procedentes de la tonelería Radoux, y 18 meses más en barricas de roble americano, que se reemplazan cada tres años, aportan al vino la calidad que le caracteriza y por la que ha sido galardonado con la medalla de oro Gran Selección Castilla-La Mancha y le lleva a figurar entre los 100 mejores vinos de España y estar presente en la celebración de importantes acontecimientos internacionales, como la Cumbre hispano-italiana del pasado noviembre, o en cenas de la realeza, como la de los Príncipes de Asturias en las Casas Colgadas de Cuenca, durante su luna de miel.

Dispuestos a dejarlo todo por las cepas

Celia Madero (farmacéutica) y Francisco Uribes (arquitecto) son los artífices de esta bodega, ubicada a 900 metros de altitud y rodeada de 22 hectáreas de viñedo situadas en una finca propiedad del bisabuelo Madero. Esta pareja de profesionales decidieron, en 1982, liarse la manta a la cabeza, dejarlo todo -laboralmente hablando- y ponerse a plantar cepas donde el cultivo de viñedo había desaparecido.

Empezaron su nueva vida entre plantones de uva, cargados de un entusiasmo contagioso. Francisco Uribes es uno de los fundadores de la asociación Grandes Pagos de Castilla, integrada inicialmente por nueve productores de Castilla y León y de Castilla-La Mancha, y en cuya presidencia figura Carlos Falcó, marqués de Griñón y dueño del Dominio de Valdepusa, en Malpica de Tajo (Toledo).

El objetivo de esta asociación es promover los vinos castellanos de calidad, con personalidad propia derivada del terruño en el que nacen y, a la vez, una apuesta por la innovación inteligente en el viñedo y en la bodega. Una filosofía que comparten con otros proyectos.