Informe

Los 'hackers' alquilan redes de ordenadores para masificar ataques

Estafa, extorsión, competencia desleal, intimidación... Los amigos de lo ajeno han encontrado en internet un filón para seguir delinquiendo sin dejar rastro. Esa es la principal conclusión del informe sobre Criminología Virtual en Europa, realizado por la compañía de seguridad informática Mcafee.

N ingún empleado del Ministerio de Trabajo en España tuvo conocimiento en julio del pasado año de que Concorde América, una mediana empresa situada en Boca Ratón (Florida), iba a solucionar de una vez por todas los problemas de la falta de mano de obra no especializada en España. En una nota de prensa publicada en la web Pinksheets.com, la compañía anunciaba el 28 de julio un acuerdo con el Gobierno español para incorporar 200.000 trabajadores al mercado laboral, procedentes del centro y el sur de América.

Dos semanas después, una segunda nota corregía a la primera y matizaba que el acuerdo no era con el Gobierno, sino con una gran compañía agrícola. Alarmados por los rumores, la empresa tuvo que sacar el 11 de agosto un tercer comunicado oficial en su página web, en el que no se hacía responsable de las dos anteriores informaciones y negaba cualquier tipo de acuerdo con nadie en España. Lo que no pudo negar a posteriori fue el cambio en la cotización de sus acciones, ya que de una pobre negociación de 21.500 acciones a 3,10 dólares durante el 27 de julio se pasó a más de cinco millones con un precio de cierre de 8,90 euros. La compañía pasó de un volumen de negocio de 66.650 dólares a 44,5 millones de dólares en apenas tres semanas. ¿Casualidad o delito?

Este es uno de los ejemplos que ilustran el informe sobre Criminología Virtual, realizado en toda Europa por la compañía de seguridad informática Mcafee, que desvela que los delincuentes tradicionales están empezando a utilizar internet como una herramienta para cometer delitos clásicos como extorsión, fraude, blanqueo de dinero, intimidación o robo.

Un buen ejemplo fue la captura en marzo de 2004 de Liquid FX en Alemania. El estudio relata que la policía no supo hasta la última fase de la investigación, tras inspeccionar 132 casas, que la red estaba formada por 476 miembros de 33 países diferentes, que a su vez manejaban 11.820 zombis (ordenadores infectados y controlados por otra persona diferente al propietario).

Otra variante, detectada en el Reino Unido, es el alquiler de redes zombi, creadas por jóvenes hackers con 30.000 ordenadores y cuyo alquiler tan sólo costaba 100 dólares la hora para realizar ataques masivos de denegación de servicio. Algo similar ocurrió el pasado verano con Jay Echouafni, un empresario de Massachussets, que pagó a tres hackers menores de edad para realizar ataques con una red zombi de 10.000 equipos a los servidores de las empresas de la competencia.

Delitos revitalizados Distorsión de acciones y blanqueo de dinero

Distorsión del mercado de acciones (pump and dump) Los delincuentes compran acciones de una empresa desconocida, propagan a continuación información falsa para hacer subir de forma artificial el precio de las acciones y venderlas poco tiempo después a un precio más elevado. Las principales redes de estafadores están situadas en Boca Ratón (Florida), Málaga (España) y las Islas Vírgenes (Reino Unido).

Blanqueo de dinero La policía de Palermo (Sicilia) descubrió recientemente el blanqueo de 474 millones de euros convertidos en acciones. El dinero fue evadido desde el servidor de una empresa americana establecida en Nueva Zelanda a las Islas Caimán, y desde allí a Israel y España. Posteriormente fue traslado a Suiza y de allí se transportó de forma manual a entidades financieras de Croacia, Rumanía, Rusia y Liberia.

Fraudes en las subastas Es el más extendido en la red, según el informe, ya que el 46% de los fraudes que se cometen en internet pertenecen a estos sitios. La gente compra portátiles o consolas, paga con su tarjeta y no recibe nada. Otros objetos vendidos en estas subastas son los artículos falsificados y robados. Con una falsa identidad o una tarjeta de crédito robada, los delincuentes superan fácilmente las barreras de seguridad.