Carburante

Brasil crea un mercado internacional de alcohol como carburante de coches

La creciente demanda de alcohol como combustible en distintas partes del mundo se ha dejado notar en la balanza comercial del principal productor: Brasil. El país latinoamericano, que habitualmente exporta alcohol para uso industrial, comenzó en 2004 a vender en el exterior su alcohol para combustible de automóviles.

Sus exportaciones se triplicaron, hasta los 2.300 millones de litros, de los que 1.200 fueron para carburante de motor. EE UU, India y Suecia están entre sus clientes principales y Japón está negociando para que le provea de hasta 2.000 millones de litros anuales.

'Brasil es el único país que tiene excedentes y puede exportar. El mercado es aún muy incipiente, pero la tendencia es que crezca en los próximos años', afirma Ângelo Bressan, director del Departamento de Azúcar del Ministerio de Agricultura.

EE UU, Japón, Australia, India, China y Tailandia ya tienen programas para promocionar la gasolina mezclada con alcohol, aunque su uso como carburante aún no está muy extendido. No obstante, la escalada de precios que protagonizó el petróleo el año pasado, con un encarecimiento superior al 32%, ha incitado a buscar combustibles alternativos y el alcohol se erige como una de los principales candidatos. Además de ser más barato, tiene otra ventaja: su bajo efecto contaminante, muy apropiado cuando faltan unos días para que entre en vigor el Protocolo de Kioto, que obliga a los países a reducir sus emisiones de gases.

La tradición del alcohol en Brasil es de décadas. En los setenta, empezaron a comercializarse los coches que se movían exclusivamente con alcohol, de los que aún quedan dos millones circulando. Una crisis de escasez de este combustible provocó que en los noventa la gasolina volviera a dominar el mercado, pero en 2003 surgió el coche revolucionario: el flexfuel.

æpermil;ste es un automóvil bicombustible, que se puede mover con alcohol, gasolina o con la mezcla de ambos que el conductor desee. Volkswagen empezó a fabricarlo en 2003 y le siguieron Chevrolet, Fiat, Ford y Renault. El primer año se vendieron 48.000 coches y en 2004 se alcanzaron los 328.000. El 20% de los coches nuevos es flexfuel, pero se puede llegar al 65% en tres o cuatro años.