Derivados

Opciones y futuros para construir carteras

Los derivados suelen relacionarse con estrategias de cobertura pero también pueden utilizarse para realizar estrategias de inversión.

Las estrategias de inversión son operaciones cuyo fin es tomar posiciones (largas o cortas) para una cartera, de forma parcial o total. Por tanto se utilizan cuando se quiere construir una cartera de inversión o una posición nueva dentro de la nuestra.

Los derivados permiten comprar sin efectivo y vender sin activos, depositando sólo un porcentaje de la inversión para garantías (aproximadamente un 15%) y en el caso de las opciones pagando una prima. Por este motivo, las rentabilidades utilizando derivados son muy superiores a la inversión equivalente en el activo sobre el que queremos posicionarnos. Por ejemplo, si se compran 1.000 euros en acciones de Endesa y se ganan 100 euros por la subida del precio de la acción (en este caso de un 10%) la rentabilidad será del 10% (100 euros sobre 1.000 euros, sin tener en cuenta comisiones y corretajes). En cambio, si se realiza la misma inversión (equivalente a 1.000 euros) comprando futuros sobre Endesa sólo se tienen que depositar 150 euros en concepto de garantías, en el mismo escenario que antes de subida del 10% del valor la rentabilidad será del 67% (100 euros sobre 150 euros, también sin tener en cuenta comisiones). En el caso de hacer la inversión con opciones la rentabilidad también sería muy superior a la de la operación con contado incluso descontando la prima que hayamos tenido que pagar en el momento inicial.

Las estrategias más sencillas son las que se podrían denominar como direccionales: para tomar una posición 'larga' (comprar un activo) en el mercado se pueden comprar futuros, comprar calls y vender puts, para tomar una posición corta en el mercado (vender un activo) se puede hacer lo contrario, vender futuros, vender calls y comprar puts.

Otro tipo de estrategias también muy utilizadas son las que combinan varios derivados al mismo tiempo y suelen estar compuestas por opciones. Normalmente se utilizan para reducir el coste de la prima o para hacer una apuesta muy concreta como, por ejemplo, invertir a un rango determinado de movimiento en el precio del activo que interesa. æpermil;ste es el caso de los spreads (call spreads o put spreads), si consideramos que el índice Ibex 35 (actualmente a niveles de 9.310) va a subir en el próximo mes pero creemos que no superará los 9.500 puntos podemos comprar un call spread 9.300-9.500 que nos resultará más barato que comprar la call 9.300, y nos permite ganar la subida que estamos esperando pero sólo hasta el tope que nos hemos fijado, a partir de ahí no seguimos ganando más.

Otra estrategia de este tipo es la compra o venta de straddles, donde a lo que apostamos es a que el mercado se mueva mucho (si lo compramos) independiente de hacia dónde se mueva, esto quiere decir que se gana tanto si sube mucho el mercado como si baja pero la contraprestación es que es una estrategia mucho más cara que las demás.

Existen muchas combinaciones con derivados, sólo se trata de definir bien qué se quiere hacer en el mercado, cuánto se puede invertir y hasta cuánto se está dispuestos a perder.