Begoña Zunzunegui

'Enfadarse dentro de una empresa sale carísimo'

Con 25 años, cuatro hijos y por circunstancias económicas familiares decidió crear su propia empresa. Tiene 68 años, una vitalidad envidiable y ha recibido el Premio Mujer Empresaria del Año

Tiene cierto parecido con Audrey Hepburn. Es muy elegante, tiene un discurso fluido y parece muy cercana en las distancias cortas. Begoña Zunzunegui, bilbaína, de 68 años, preside Becara, una compañía de regalo y decoración, que cuenta con 200 empleados y tiene abiertas oficinas en Pekín, Delhi y Jakarta. Su educación, según explica en su currículo, se limita a cultura general e idiomas. Recientemente, la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe) le ha concedido el premio a la mujer empresaria del año.

¿Los premios son importantes?

A mí me gustan. He tenido varios premios en mi vida. Todos son importantes, pero creo que el que más ilusión me ha hecho en mi vida, por lo inesperado, ha sido la medalla de oro al mérito de trabajo por mis 40 años de empresariado. No sólo por lo que he trabajado sino por lo que he aportado en el mundo del regalo y del mueble.

¿Hay que tener un carácter especial para ser emprendedor?

Hay que tener un carácter contradictorio porque siempre se te tiene que ocurrir algo nuevo. Es necesario desarrollar un sentido creativo combinado con una capacidad de riesgo. Hay que tener sobre todo entusiasmo. El desanimo es de vagos. También hay que mantener una juventud permanente. Enfadarse dentro de una empresa sale carísimo, hay que razonarlo todo.

¿Con tanto ímpetu, cómo cree que la ven sus empleados?

Quiero pensar que les gusto. Elijo al personal de manera directa porque suelo delegar mucho. Lo que si les digo es que si no son muy trabajadores no van a encajar conmigo. Y si algún día se van me gustaría que hubieran aprendido algo. Todos los empleados tienen clases de inglés semigratuitas. Es obligación del empresario formar a sus colaboradores, al margen del estatus que tengan. Que un carpintero se sienta orgulloso en su casa porque está aprendiendo inglés es una gran satisfacción para mí. Desgraciadamente las mujeres casadas van menos a clase.

¿Por qué?

Porque les cuesta más compaginar la vida familiar y la profesional. Son dificultades con las que las mujeres tenemos que convivir.

¿æpermil;ste fue su caso?

A los 23 años tenía cuatro hijos y empecé a trabajar a los 25. Para mí el trabajo es gratificante porque la vida de un empresario, en este caso femenina, tiene muchos más saltos, obstáculos, pero también muchas satisfacciones. No hay que perder nunca el entusiasmo. Es mucho más cómodo trabajar para otro. Para ser empresario hay que tener ideas. Yo creo que el emprendedor nace más que se hace. Cuando empecé me ofrecieron trabajar para otros porque hablaba varios idiomas, pero preferí crear algo por mí misma.

¿Qué consejo ofrecería a un emprendedor?

Crecer si luego dejas el dinero dentro de la empresa. Soy bastante sacrificada. Creo que cuando alguien tiene una idea tiene que desarrollarla. Recomiendo a las mujeres que no se echen atrás, que el trabajo da muchas satisfacciones y nada les dará mayor libertad y confianza en la vida. Si la gente ve que tienes empeño confiará en ti. Yo empecé sola. En mi familia no había trabajado hasta ahora ninguna mujer y los hombres, poco.

¿Y usted trabaja mucho?

Trabajo unas 12 horas al día. A mediodía suelo parar para comer un sandwich nada más. No suelo almorzar en casa, lo hago en la oficina. La verdad es que trabajo muchísimo, pero no lo sé hacer de otra manera. Creo que tengo el ocio adecuado, juego al padel, al golf y al bridge. Me gusta cocinar. Trabajar embrutece mucho y cuando llego a casa apenas tengo tiempo para leer.

¿El empresario lo tiene más fácil ahora que cuando usted empezó?

Sí, puede que lo tenga más fácil en estos momentos. Lo que hay que hacer es asesorarse bien porque montar una empresa no es ninguna tontería. España es muy de copiar y eso no es bueno. Puedes ver que hay algo en otro país o en otra ciudad que pueda ser interesante y tomar ideas. Hay que saber coger la ola para llegar a la orilla.

Su empresa es familiar, ¿ya ha formado a su sucesor?

Es importantísimo. En la compañía trabajan mis cuatro hijos porque se han dado cuenta que es una pena desperdiciar la empresa que tienen. Es necesario darle hilo a la cometa. Tengo una relación muy cercana, ya que igual no los he educado mejor que si los hubiera tenido a los 30 años. Todos mis hijos han trabajado en otras empresas porque hace un tiempo la empresa de su madre igual les parecía poco importante. Con los hijos no sirven los discursos, sólo vale el ejemplo. Creo que soy bastante justa y cumplo siempre lo que hago. Además siempre han visto en mí austeridad en todo.

¿El ejecutivo español está preparado para competir a nivel internacional?

Son listos por naturaleza y dúctil es a las circunstancias. Yo he vivido en Estados Unidos y en Inglaterra, siempre me han interesado otras culturas y viajar a otros países.