Seguridad

EE UU usará etiquetas con tecnología inalámbrica para identificar a los visitantes extranjeros

Una de las consecuencias de los atentados del 11-S es el endurecimiento de los trámites que han de cumplirse en las fronteras de EE UU. Desde el año pasado, las autoridades toman fotos y huellas dactilares de los visitantes en aeropuertos y puertos marítimos. Estas medidas amenazan con generar grandes retrasos en las fronteras terrestes por lo que el Gobierno empezará a probar un sistema de etiquetas de identificación que permitan a los visitantes habituales pasar de un país a otro casi sin detenerse.

El nuevo sistema, que promete acelerar los trámites fronterizos, debería estar listo para finales de este año, pero las autoridades estadounidenses no van a empezar a probar las etiquetas de identificación equipadas con teconología inalámbrica hasta el próximo 31 de julio.

El Departamento de Seguridad Interior ha comunicado que este verano se pondrá en marcha un programa piloto sobre la aplicación de estas tecnologías en los puestos fronterizos de tres estados: Nogales East and Nogales West en Arizona; Alexandria Bay en Nueva York y Pacific Highway and Peace Arch en el estado de Washington. Todas las fronteras terrestres deberán aplicar el registro de visitantes antes de finales de año.

Los detalles sobre el funcionamiento del sistema todavía no han sido hechos públicos, pero las autoridades adelantan que se dará a los visitantes una etiqueta digital equipada con tecnología inalámbrica. "Esto permitiría mejorar la seguridad fronteriza y la eficiencia" a la hora de pasar de un país a otro, ha declarado Kimberly Weissman, portavoz del departamento gubernamental encargado del programa US VISIT, en el que se enmarca esta medida.

El programa US VISIT arrancó el año pasado en la mayoría de aeropuertos y puertos marítimos de EE UU, con el objetivo de llevar a cabo un registro de los visitantes extranjeros para evitar atentados terroristas como los del 11 de septiembre de 2001. Entre las medidas que contempla incluye la obligatoriedad de que las autoridades migratorias tomen fotos y huellas dactilares a los visitantes extranjeros.