Lealtad, 1

A la caza de los dividendos

La moda en los informes de situación de 2005 es buscar valores con alta rentabilidad por dividendo. Este método es uno de los más sencillos y eficaces para detectar oportunidades de inversión. Permite analizar los precios relativos de las acciones -comparando rentabilidades- y también calcular una expectativa de rentabilidad mínima. Pero a pesar de ello no es uno de los más aconsejados por los analistas. Hasta este año.

Que el mercado opte por esta vía no es solamente una señal de cordura. Es también un signo de un creciente conservadurismo en las carteras recomendadas por los expertos. Visto el creciente apetito de las empresas por mimar con dinero a los accionistas, vistas las dudas acerca del potencial de las empresas de gran capitalización después de la fuerte subida de final de año, el analista opta por hacer una quiniela a tiro hecho.

También en este tipo de consejos se encuentra la clásica tendencia del mercado a pensar que lo que valió el ejercicio pasado será también la mejor alternativa en el nuevo año. Una piedra con la que tropiezan una y otra vez los bolsistas a pesar de que la terca realidad dice que, la mayor parte de las veces, el que llega tarde a una tendencia sale perdiendo.

La cuestión es, así, si el viejo razonamiento de 'mira lo que subió el año pasado y haz exactamente lo contrario' puede servir para decidir el estilo de inversión. Pero probablemente la respuesta sea indiferente y los analistas hayan encontrado una recomendación que nunca les deje en mal lugar.

Así, si la economía estadounidense coge carrerilla a pesar de las subidas de tipos y los beneficios empresariales suben, los valores de perfil más agresivo tirarán con fuerza del mercado y pocos se acordarán de la apuesta por el dividendo. Pero si las cosas marchan un poco peor, sin duda las compañías generosas con el accionista irán mejor que la Bolsa. Luego el analista o bien habrá acertado o bien nadie se acordará de lo que decía.