Lealtad, 1

Al compás de las cuentas

Intel bien, Verizon mal, Apple muy bien. Sin tiempo para recuperarse de los sobresaltos de la última semana -posible endurecimiento del discurso de la Reserva Federal, descontrol en el déficit comercial- el mercado tiene que lidiar con el rosario de cuentas de 2004. El inicio de la temporada suele ser tratado con asiduidad y durante semanas por los comentaristas habituales, pero últimamente se encuentras superados por otra actualidad.

En todo caso, sabido es que los datos, cuando hacen referencia al pasado, son flor de un día. Y más en la situación actual, en la que el mercado ya da por hecho -a la vista del engorde de las carteras institucionales- que el 2004 ha sido un buen año para la Bolsa y para los resultados empresariales. La duda es hasta qué punto serán las compañías capaces de mantener el crecimiento de los beneficios durante este ejercicio. Las cuentas buenas se suponen, como el valor de los soldados.

En todo caso, no dejan de ser positivas noticias como la aportada por Apple. Fue una de las compañías más castigadas por la crisis tecnológica posterior a la burbuja, pero con el reproductor de música iPod ha capitalizado su buena imagen de marca. Cotiza ahora en máximo histórico.

La semana importante, de todas formas, no es esta sino la próxima. Entonces se podrá calibrar tanto la magnitud de la bonanza de 2004 como las perspectivas de 2005. Por la mayor densidad en la publicación de cuentas y por el posible paso a un segundo plano de otros factores, la próxima será la semana de los resultados.

El inversor, pues, no sólo deberá determinar hasta qué punto las cuentas mejoraron o empeoraron las expectativas construidas por el consenso de los analistas, sino también calibrar las pistas que dichas cuentas ofrezcan sobre el año que acaba de arrancar. Como quiera que estas valoraciones son subjetivas y dependen del ánimo del inversor, el resultado será siempre coherente, es decir, la percepción de las cifras dependerá del sentimiento de mercado y viceversa.