Farmacia

El científico que recomendó retirar Vioxx advierte sobre miles de muertes

Graham cree que 139.000 estadounidenses han tenido problemas con el fármaco

David Graham, el científico de la FDA que en agosto pasado advirtió que 28.000 estadounidenses podrían haber fallecido o tenido problemas con Vioxx, el fármaco de Merck contra la artritis, sostiene ahora que la cifra de muertes o de problemas cardiacos relacionados con el consumo del medicamento se eleva a 139.000 sólo en EE UU.

El científico David Graham sostiene que entre 89.000 y 139.000 estadounidenses pueden haber muerto o haber padecido problemas cardíacos a consecuencia del consumo de Vioxx, el medicamento de Merck contra la artritis.

La compañía farmacéutica retiró del mercado su fármaco el pasado 30 de septiembre, tras admitir que su consumo podría incrementar el riesgo de padecer un ataque al corazón.

Un mes antes, David Graham, de la Administración Federal de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, sus siglas en inglés), había advertido sobre el peligro que podía suponer tomar el medicamento de Merck. Graham afirmó el pasado mes de agosto que Vioxx, lanzado en 1999, podía haber provocado que 28.000 estadounidenses hubiesen fallecido o sufrido ataques cardiacos a causa de su consumo. En una entrevista con el diario Financial Times, el científico ha incrementado la cifra hasta los 139.000 y asegura que la publicación de sus estudios puede suponer su despido de la FDA.

Graham, en declaraciones al diario británico publicadas ayer, asegura que el organismo estadounidense 'ha suprimido mis estudios y ha perjudicado mi imagen ante los medios, pero nunca ha respondido'. Además subraya que el lugar ideal para publicar sus conclusiones es una revista científica, en particular The Lancet: 'El lugar apropiado para la información en ciencia es un periódico científico revisado por colegas', añade.

El fármaco Vioxx inhibe una enzima, la Cox-2, causante del dolor provocado por dolencias musculares. Se trata de un medicamento innovador, de tan sólo tres años de vida comercial, y similar a los medicamentos de otras compañías que también actúan sobre la enzima Cox-2, como el Celebrex, de Pfizer. Las sospechas sobre Vioxx se han trasladado al resto de fármacos similares hasta el punto de que la FDA indicó a finales del mes pasado las ventajas de consumir medicamentos alternativos. La primera farmacéutica del mundo, Pfizer, ha desistido de anunciar en Estados Unidos su fármaco Celebrex.

El primer directivo de Merck (MSD en Europa), Raymond Gilmartin, defendió ante el Congreso de EE UU la actuación de la farmacéutica a la hora de retirar del mercado su fármaco Vioxx. En su defensa, el ejecutivo afirmó incluso que su esposa tomó el medicamento hasta su retirada. En la misma comparecencia, el senador republicano Charles Grassley afirmó que la FDA ignoró los peligros que conllevaba el fármaco cuando lo aprobó.

El caso Vioxx ha lastrado drásticamente las perspectivas de beneficios de la multinacional Merck, las de empresas que comercializan fármacos similares y ha dejado en entredicho la posición de la FDA, el organismo que aprobó esta familia de medicamentos y que ahora parece recelar de las investigaciones de uno de sus científicos.

Merck ha anunciado el despido de 5.100 empleados y estima que sus ganancias en 2005 serán de entre 2,42 y 2,52 dólares por título, inferior a la proyección de beneficios de 2004 de entre 2,59 y 2,64 dólares por acción. El valor en Bolsa sigue desplomándose y ayer perdía algo más del 2%.

En España, el Ministerio de Sanidad y Consumo hizo a finales de diciembre un llamamiento a la 'tranquilidad' de las personas que toman medicamentos similares a Vioxx. Las autoridades españolas aguardan a que se pronuncie sobre estos fármacos la Agencia Europea del Medicamento.

El doctor Laporte, precedente español

Los fármacos Cox-2, y en particular Vioxx, de Merck, han sido puestos en duda por científicos de todo el mundo desde su salida al mercado, en 1999. En España, la publicación Butlletí Groc, de la Fundació Institut Català de Farmacologia, dirigida por el farmacólogo Joan Ramon Laporte, asesor de la Organización Mundial de la Salud, advirtió sobre los riesgos del consumo de Vioxx en su boletín de septiembre del 2002. El artículo calificaba de 'fraude científico' las supuestas ventajas del Vioxx frente a otros antiinflamatorios. Su información se basaba en el resultado de estudios y de informaciones publicadas en otras revistas científicas internacionales. Merck (MSD en Europa) demandó a la fundación y a Joan Ramon Laporte al considerar que en el citado boletín se habían lanzado 'falsedades' que dañaban su imagen, y exigió una rectificación. La fundación y Laporte llegaron a los tribunales. El 22 de enero del 2004, era desestimaba la demanda de rectificación de Merck. La fundación afirmó en un comunicado tras conocer el fallo: 'El fallo judicial constituye una victoria del conjunto de la información independiente sobre medicamentos y terapéutica frente a cualquier intento pasado, presente o futuro de intromisión de las compañías farmacéuticas en estas actividades'.