Secretos de despacho

Orgullo corporativo en Vinartis

No pierde de vista los productos de la empresa que dirige desde hace dos años. El director general del grupo de bodegas Vinartis, Felipe Sánchez, cubano, de 58 años, trabaja rodeado de botellas de vino, de todo el repertorio que compone la colección de la bodega. Y de personas, advierte. 'Son lo más importante, y valoro que tengan entusiasmo, inteligencia y dedicación'. Algo nada fácil de encontrar, aclara, en un sector como el del vino. Y compara la situación con la que vivió hace tres décadas en Bacardí. 'Son empresas en manos de familias que venden sólo su marca. Ibas por el mundo de la mano de familias'.

Sánchez trabajó en Osborne 'y ocurría lo mismo'. Ahora pretende convertir el grupo Vinartis, anteriormente Cosecheros Abastecedores, en una empresa moderna, 'dirigida fundamentalmente a la calidad del producto y a mantener una relación profesional a largo plazo', cuenta desde su despacho situado a la afueras de Madrid y desde el que se divisa la sierra de Guadarrama.

Opina que no es suficiente con hacer un producto bueno, sino que es necesario saber venderlo. 'Todos sabemos hacer buen vino, aunque sea barato, lo importante es saber darlo a conocer. La diferencia va a venir cuando se empieza la carrera por la publicidad'. Para Sánchez el mercado español no es suficiente, hay que vender en todo el mundo, 'meterse en el paquete de la globalización'. El equipo de profesionales, 160 en total, que trabajan en el grupo han de tener mentalidad global, o preferentemente haber pasado por una multinacional.

'Ninguna empresa puede tener directivos que cometan más de tres errores'

'Cuando te gradúas en la universidad has aprendido muchas materias, pero no sabes trabajar. Al hacerlo en una multinacional tienes ese entrenamiento necesario para complementar lo que se ha aprendido en la universidad', afirma este ejecutivo, que asegura que en una compañía de esta magnitud, 'o subes o te vas'. Todo ese espíritu es el que ha querido transmitir a este grupo de bodegas de Valdepeñas, con presencia ahora en el noroeste de España, Levante y Canarias. 'Se trata de una empresa de marketing porque vendes más si el consumidor aprecia tu producto. Desgraciadamente, se habla mucho de los que producen el vino y se olvidan de lo que el consumidor quiere del vino'.

Lo que critica es el exceso de recomendaciones que realizan los que él denomina gurús del vino. 'Te dicen lo que tienes que tomar y a lo mejor no es lo que le gusta al cliente, sino lo que satisface sus necesidades'. Explica que es exigente si nota que 'la gente no participa del proyecto'. Esa exigencia le lleva a poner límites. 'Todos nos equivocamos, pero ninguna empresa puede tener directivos que cometan más de tres errores. Cuando ocurre eso lo mejor es que se busquen otro trabajo'.

A pesar de lo dicho, Felipe Sánchez pide a los que trabajan a su lado que se sientan cómodos para contar sus problemas y que no oculten posibles fallos. 'Busco que haya buena y fluida comunicación entre los distintos departamentos', afirma este directivo, al que le gusta pensar que es una persona abierta, 'aunque a veces noto que el personal me tiene miedo'. Lo único que sucede, justifica, es que cree en el proyecto y que como tal debe velar por él. 'Lo más difícil que hay dentro de una empresa es ser jefe'.

Su gran aportación, opina, es la visión de hacia dónde tiene que ir el grupo. 'Tengo claro en lo que se tiene que convertir, en ser una de las mejores bodegas internacionales'. Para ello, asegura tener las mejores herramientas: vino y talento.

Las joyas del grupo, en proceso de cambio

Diferencia entre las dos mesas que tiene en el despacho, ubicado en un edificio moderno de oficinas al norte de Madrid. La de trabajo significa rutina, papeles, los problemas del día a día. Y la de reuniones implica creatividad, la firma de un contrato.

En una estantería, muy cerca, tiene el repertorio de vinos que componen la colección de Vinartis. Un formato que, en breve, planea cambiar porque 'tiene poca creatividad'. Los envases que quedaron en los años setenta y no evolucionaron. 'Llegaron a un buen nivel, pero no pudieron alcanzar otra etapa'. En su deseo de mejora incluye la ampliación del mapa de ventas, que en estos momentos se reduce al centro de la Península y a los países nórdicos, 'y no existe razón alguna, porque el producto tiene calidad suficiente para que se pueda vender más'.

Trabaja 12 horas al día, 'y no sé hacerlo en menos tiempo', con el retrato de su esposa, sus dos hijos y su nieto al lado.