Suspensión de pagos

Popular de Juguetes se declara insolvente para tratar de eludir la suspensión de pagos

Popular de Juguetes presentó el lunes ante el juzgado de lo mercantil de Valencia un concurso de acreedores voluntario ante la complicada situación financiera que vive por la mala campaña de este año. æpermil;ste, según la nueva Ley Concursal, es el paso previo para intentar evitar la suspensión de pagos.

Según adelantó ayer el diario El Mundo, Popular de Juguetes va a intentar con esta medida llegar a un acuerdo antes de un mes con los bancos y refinanciar su deuda actual, que no fue facilitada por la empresa, a un plazo de siete años con dos de carencia, lo que permitiría a la compañía mantener la actividad y evitar así trasladar la suspensión también a sus proveedores.

La crisis de Popular de Juguetes se produce en plena campaña en la que han registrado un descenso de ventas notable -de 19 a 13 millones de euros- en parte por la fortaleza del euro pero fundamentalmente por la propia estructura de la empresa.

æpermil;sta se dedica básicamente a la importación de productos hechos en otros países, proceso que, según fuentes de la compañía, las grandes superficies han decidido realizar directamente, perdiendo así el negocio de intermediación.

Popular de Juguetes fue creada en 1996 por ex directivos de MB y se especializó en la comercialización de productos de marcas de otros fabricantes y en la recuperación de licencias que estaban prácticamente en desuso.

La empresa apenas fabrica algunos de los juguetes de su catálogo. Hace dos años la compañía que preside Carlos Pérez compró Innovac Rima, incorporando a su planta en Manises otras en Vitoria. Popular de Juguetes informó ayer que el proceso presentado en el juzgado afecta a la totalidad del grupo juguetero.

El año pasado la empresa entró en números rojos, con 115.000 euros de pérdidas (a pesar de que en su día Pérez aseguró que había dado beneficios), cifra que al cierre de este ejercicio la compañía espera aumente hasta los siete millones de euros.

La compañía juguetera ha intentado tranquilizar a los bancos asegurando que realizará un plan de viabilidad que podría suponer despidos en la plantilla entre otras medidas.