Lealtad, 1

Bush necesita un mercado alcista

La agenda política de Estados Unidos, para esta segunda legislatura de George Bush, está basada en dos pilares, uno doméstico y uno internacional. Las características de este último las tiene bastante claras la mayoría de la gente, dado que se ven diariamente en televisión y contienen, además, un mensaje fácilmente memorizable.

La agenda doméstica es un tanto más compleja, y descansa sobre todo en la reforma de los sistemas de seguridad social y seguro médico. En este sentido, la tesis del Ejecutivo estadounidense para afrontar el futuro de los seguros de jubilación pasa por la privatización.

Así, los trabajadores más jóvenes destinarán parte de su renta a cuentas de ahorro con las que se pagarán su jubilación, en lugar de mantener el sistema en vigor, mediante el que los trabajadores pagan la pensión de los jubilados actuales. Para solucionar el problema de quién costea la jubilación a los trabajadores que han pasado la vida pagando la seguridad social de otros pero no recibirán ingresos de los más jóvenes, la receta pasa por Wall Street.

Según la propuesta republicana, el Gobierno empezaría a retirar capital de las aportaciones de los trabajadores para construir cuentas de ahorro individuales. Para cubrir ante los jubilados este descenso de aportaciones inicial tendrá que endeudarse.

Se asume, después, que las cuentas individuales se invertirán en Bolsa y serán más rentables que una inversión en bonos -que es el mecanismo mediante el que se endeuda el Estado-. Así, en un futuro se podrán recortar prestaciones y reducir la deuda.

Los agujeros se tienen que tapar con dinero, y según el plan de Bush, este dinero saldrá de Wall Street. Dejando aparte la verosimilitud o conveniencia de este tipo de proyectos, es obvio que este tipo de planes sólo se puede plantear políticamente en un momento alcista. De modo que uno de los puntales del programa depende de que el Dow Jones suba.