Textil

Adidas y Nike llevan su batalla comercial al Comité Olímpico Internacional

Las tres rayas de la firma alemana, la causa

La batalla entre los principales fabricantes de material deportivo ha salido de las pistas, las tiendas y los grandes almacenes y ha llegado hasta el mismísimo Comité Olímpico Internacional. El centro de la disputas, las tres rayas clásicas de la compañía alemana Adidas.

El fabricante estadounidense Nike encabeza una alianza internacional formada además por Puma, Reebok y Pentland Group (Speedo y Ellesse) cuyo objetivo es acabar con las tres rayas de Adidas en la equipación de los atletas.

Cada marca, según las reglas del COI, cuenta con 20 centímetros cuadrados para poner su logotipo en las camisetas. La cuestión es que, además, Adidas cose sus archifamosas tres rayas por todo el costado de las camisetas, en las mangas (si la prenda las tiene) y los pantalones. Sus rivales consideran que este adorno supone una publicidad extra para la compañía, mucho más visible que el pequeño logo a que están obligados sus competidores.

Adidas se defiende asegurando que esas tres rayas son un elemento propio e inalienable del diseño de sus prendas desde hace más de 40 años. De hecho, un portavoz de la firma en la sede de la compañía en Herzogenaurach se mostró 'sorprendido' por este movimiento de la competencia después de tantos años.

Los cierto es que existe un cierto vacío legal sobre el modo de ubicar las marcas en la ropa deportiva durante los Juegos Olímpicos, cuya organización prohibe cualquier atisbo de publicidad. En las zapatillas no sucede igual, ya que se admiten los signos distintivos de la marca, además del logo.

La queja surge con la vista puesta en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrarán en febrero de 2006 en Turín. Pero la herida se abrió durante los pasados Juegos de Atenas. El presidente de la compañía de las tres rayas, Herbert Hainer, aseguró recientemente en una rueda de prensa posterior a los Juegos que 'visiblemente, Adidas fue la marca líder durante la competición'.

Nike y sus aliados reaccionaron enfurecidos y han enviado una carta al presidente del COI, el belga Jacques Rogge, en la que solicita que se elimine la excepción que rige para Adidas y se le obligue a borrar las tres rayas de los equipajes a partir de los Juegos Olímpicos de Invierno.

El problema, en cualquier caso, no se solucionará, al menos, hasta principios de 2005, fecha para la que Rogge ha convocado una reunión de la Federación Internacional de Artículos Deportivos.

La lucha entre las marcas no es baladí. Los Juegos Olímpicos y también el resto de grandes eventos, suponen cifras abultadas en inversión publicitaria. Los pasados Juegos batieron récords de audiencia al ser transmitidos por 300 canales a 220 países durante 35.000 horas de cobertura, según los datos del COI. Los espectadores sumaron 3.900 millones, 300.000 más que en Sídney 2000.

Por ello, que la marca se vea al máximo sobre los atletas se convierte en una cuestión vital tanto para Nike como para Adidas. No en vano, la compañía alemana destina el 20% de los ingresos a actividades de patrocinio y marketing, para captar la mayor parte de un negocio global valorado en 58.000 millones en 2002. En años olímpicos, esta cantidad puede a subir un 35%, según Adidas.

Guerra por un negocio de 58.000 millones

Detrás de las reclamaciones de Nike, Puma, Reebok y Pentland, en cualquier caso, se esconde una guerra fraticida entre las marcas, en un mercado en el que la imagen y los éxitos de sus estrellas suponen una buena parte del éxito comercial. El mercado está dominado por la estadounidense Nike.

La compañía facturó 2.677 millones de euros en su primer trimestre fiscal, que va desde el junio hasta finales de agosto, lo que supone el 18% más que durante el mismo período de 2003. El beneficio en el período alcanzó los 245,2 millones. El pasado ejercicio fiscal, Nike facturó 12.300 millones, el 17% más.

Adidas, por su parte, ha facturado 5.044 millones de euros en los nueve primeros meses del año, el 2,7% más.

A gran distancia les sigue Puma, con una facturación acumulada en 2004 de 1.604 millones (el 18,9% más) y un beneficio de 220 millones, el 42,2% más. La tercera en discordia, la británica Reebok, facturó 2.113 millones hasta septiembre, el 6,3%. Su beneficio creció el 11,6% hasta 108 millones.