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Los Ángeles, fábrica de futuro

Antes decían, haciendo un juego de palabras, que la única culture (cultivo) de L. A. era la que había en los yogures. Eso se acabó. En Los Ángeles están convencidos de ser la capital cultural del mundo. Recientemente, el Frankfurter Allgemeine Zeitung comparaba la ciudad estadounidense con Pekín en cuanto a capacidad de ebullición. Aquí nacen las modas. No sólo en arquitectura, diseño o estilo de vida. Tal vez lo más notable sea su mestizaje humano. Se hablan 186 lenguas (el español, casi tanto como el inglés), y dicen los entendidos que por ahí van los tiros. Los angelenos están convencidos de que en menos de 50 años toda América será como Los Ángeles.

Esa población variopinta se reparte en un área metropolitana que reúne 80 pueblos y municipios; en coche, sin parar, se tarda cuatro horas en atravesarla de norte a sur. El núcleo -para no llamarlo centro- es el Downtown, el barrio financiero, un manojo de rascacielos de cristal y acero. Pero no es una city muerta, también hay edificios 'antiguos' (años veinte y treinta), museos (más de 300) y hoteles: en una sola milla que ocupa el Downtown más de 500. Algunos tan históricos como el Biltmore (el primero, de 1923, donde se inventaron los Oscar), otros de diseño, como el Standard. Dentro de esta zona ocupa un rango especial el llamado Music Center. Un racimo de salas en torno a una plaza presidida por una escultura de Lichptzig. Allí se alza el Dorothy Chandler Pavillon, sede de la âpera (cuyo director general es Plácido Domingo), el Mark Taper Forum y el Ahmanson Theatre. Recientemente se les sumó el Walt Disney Concert Hall, que tiene su historia: el diseño es el original que hizo Frank Gehry para la ciudad, pero el municipio no tenía fondos y el boceto dormía en un cajón; vinieron los del Guggenheim de Bilbao, encargaron un proyecto a Gehry y éste aprovechó para endosarles su edificio.

Cuando en L. A. tuvieron dinero, gracias a una donación de la viuda de Walt Disney, no les importó que Gehry retomara el antiguo boceto. A estos templos profanos hay que sumar una catedral, la diseñada por Moneo, que está cruzando la calle, aunque no es por fuera, sino en su interior, donde hay que buscar los chispazos de genio. De los 'barrios' o distritos de la metrópoli algunos tienen más lustre que otros. Por ejemplo, Beverly Hills, guarida de famosos y decorado real de tantas películas y series televisivas. Los cinéfilos podrían pasarse días recorriendo lugares consagrados por Prety Woman, Melrose Place o Sunset Boulevar. Bel Air es otro barrio contiguo, más chic si cabe; allí vive (o vivía) gente como Sinatra, Ronald Reagan, Liz Taylor o el boss de Disneylandia, en mansiones ocultas al fondo de auténticos parques privados.

Algunos quedan decepcionados al comprobar que Hollywood se reduce a un tramo de calle de 200 metros

Pero el más célebre de todos es Hollywood. La fábrica de sueños, que visitan cada año más de 20 millones de mitómanos. Algunos quedan decepcionados, al comprobar que Hollywood se reduce a un tramo de calle de 200 metros (el 'bulevar de la fama'), orillado por viejos teatros reciclados. En 1905, Hollywood era un descampado, pero los estudios lo transformaron. Ahora los estudios han volado, y Hollywood es una reliquia para turistas. Excepto, claro, cuando se renueva el rito de los Oscar.

Guía para el viajero cómo ir dormir y comer

US Airways (901 117073) vuela diariamente desde Madrid a Los Ángeles vía Filadelfia, cuya nueva terminal permite una conexión rápida y cómoda; ésta compañía mantiene actualmente (hasta marzo de 2005) una oferta para volar a Los Ángeles desde 399 ¦euro; más tasas i/v en clase turista, y desde 2.655 euros más tasas en su clase Business, para salidas desde Madrid o cualquier otra ciudad de España con Spanair.

The Biltmore (506 South Grand Ave., 213 6121520, www.millenniumhotels.com, euehara@mill-usa.com) es mucho más que un hotel, es una leyenda, allí se inventaron los Oscar y allí se han rodado (y se siguen rodando) cerca de doscientas películas y centenares de series y spots, los salones, comedores, el bar o la piscina cubierta son ¡'de película'!

W Los Ángeles (930 Hilgard Avenue, 310 208 8765) es también más que un hotel: es una filosofía, la que inspira a toda la cadena W, con 14 hoteles en los EE UU; éste, situado en el corazón de Hollywood, es un oasis de silencio y sensaciones, decoración minimalista y toques orientales o mediterráneos, en una elegante conjunción.

Wilshire Grand Los Angeles (Wilshire Blvd. 213 688 7777) situado en el corazón del Downtown (entre la sexta y séptima avenidas) resulta muy cómodo para visitar sus principales atractivos (se puede caminar hasta el Music Center, el MOCA, la Biblioteca, etc.), amplio y lujoso (900 habitaciones), su bar es el mayor del Downtown y fue votado además el pasado año como el mejor, en el Downtown News.

Para comer, Ciudad (445 S. Figueroa Street, 213 4865171, www.ciudad-la.com), para el viajero español este céntrico lugar es una bendición, la cocina presenta platos y vinos de sabor latino.

Nick & Stef's Steakhouse (330 S. Hope Street -entre la cuarta avenida y Hope Street-, 213 6800330) se ha convertido en una meca para gastrónomos, por su cocina creativa.