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'El gran empujón' hacia el autoempleo

El caso de Rodrigo Rato resulta ilustrativo: el día que José María Aznar decidió no promocionarlo como candidato a la presidencia del Gobierno, Rato recibió el mayor empujón. Pero la clave está en que 'supo aprovechar esta circunstancia para encaramarse a la dirección del Fondo Monetario Internacional', explica José Félix Pérez-Orive en su libro. Y esto no es un terreno exclusivo de los altos mandos, sino una puerta abierta para el emprendedor del negocio más microscópico.

José Félix Pérez-Orive pone como ejemplo al ex vicepresidente primero del Gobierno para explicar lo que define como 'el gran empujón', un concepto que da título a su nuevo libro y que apunta a una circunstancia que marca un punto de inflexión en la vida y que 'afecta a nuestra supervivencia, economía o forma de ser'. 'Es una llamada a la acción', asegura el autor de otros libros como Adiós a la empresa.

Esta es la tesis que desarrolla El gran empujón (Pirámide, 2004), un diálogo ágil y accesible con el lector que se esté planteando (o no) pasar de asalariado a emprendedor de un negocio.

El autor enmarca esta tendencia dentro de la globalización, que viene a ser la madre de todos los empujones. 'Se comienza a hablar de que el autoempleo es un fenómeno masivo. Este libro no es una casualidad sino es la respuesta a una necesidad social', explica. 'Todo lo que necesita un emprendedor hoy en día es una conexión a internet, una tarjeta de crédito y un teléfono para poder montar una empresa y que sea de carácter global'.

Pérez-Orive, que ha sido director general de Antibióticos y fundador de la empresa de fusiones y adquisiciones Pérez-Orive y Asociados, entre otros puestos, considera que antes 'la gente se agarraba a su nómina a muerte' y que ahora la situación ha variado y se está abandonando el patrón de la gran empresa. Sirva de ilustración los casi tres millones de autónomos. Y es una tendencia en alza. 'La gente quiere marcarse sus horarios y ser su propio jefe', comenta. Es el deseo de autonomía. Magnético, creativo, creíble, puntual, previsor. Serían rasgos del que se aventura a independizarse. Eso, y la capacidad de riesgo.

Para dar ese salto de la nómina, o el paro, a la empresa propia este hombre de negocios, que ya sufrió su gran empujón hace años, cree que la ayuda estatal a la creación empresarial puede ser 'contraproducente'. 'Las ayudas fiscales son una manera de incentivar al autónomo pero un emprendedor no se hace de una subvención'. ¿Y de dónde?, podría ser la pregunta. 'Del cliente', es la respuesta resuelta de Pérez-Orive.

'Lo primero y más importante es tener un cliente'. Y lo enfatiza como la regla de oro de todo emprendedor que debe jugar la baza de la cercanía para ganarle el tanto a la gran empresa.

El talante didáctico de Pérez-Orive hace que las 222 páginas de su libro estén plagadas de ejemplos de personas que han sabido aprovechar su empujón particular. Pero hay un protagonista que sobrevive desde la primera página y ese es Woo, un traductor chino, que el propio autor conoció hace años y que, a modo de diálogo, sirve para traer al centro la revolución globalizadora encarnada por China.

En toda esta amalgama de experiencias existe un denominador común que se resume en los tres factores que adjudica al que se independiza y decide montar un negocio por su cuenta: prever que puede ocurrir, tener la mochila repleta de credibilidad (convencer es la clave) y aprovechar la reacción, o dicho de otro modo, el gran empujón.

Consejos Lo que no debe olvidar un emprendedor

El cliente lo primero. Antes que una inversión, incluso antes de plantearse la orientación definitiva de un negocio, el emprendedor debe tener un cliente. Donde haya cliente habrá negocio. Una vez cuenta con él hay que 'acceder a la cabeza del cliente para dirigirse a su corazón y, así llegar a su bolsillo'.

Empezar por el ingreso y no el gasto, es uno de los consejos en que más insiste Pérez-Orive. Para ello, y sin ser millonario, el autor recomienda la oportunidad de un trabajo a tiempo parcial, que solventa las necesidades primarias y primeras tanto del emprendedor como de la incipiente empresa.

Anticiparse es fundamental, según el autor, en dos aspectos: hacerse un librillo del sector al que va a entrar la nueva empresa, lo que llama 'la psicología de barriada' y saber cómo salir del negocio si no sale bien. Es clave preguntarse por la contribución personal al sector, al modo ¿Qué aporto yo de nuevo?.