CincoSentidos

El paraíso de Trump en Florida, sólo para la élite

La más desconocida de las propiedades del imperio del multimillonario Donald Trump no se encuentra en Atlantic City ni en Nueva York. La joya de su corona es Mar a Lago, un selecto club ubicado en una de las zonas más exclusivas de Florida, Palm Beach, cerca de Miami, erigido por el magnate a mediados de los 90.

En su paraíso terrenal, el empresario neoyorquino ha sabido unir ocio y negocio, una combinación que ha seducido a un reducido grupo de 450 millonarios de todo el país. El acceso a territorio Trump cuesta 200.000 dólares anuales, una cantidad que también están dispuestos a pagar los acaudalados hombres y mujeres de negocios que se encuentran en la larga lista de espera para codearse con la jet set del país.

Los orígenes de Mar a Lago se remontan a 1927, cuando fue construido por la propietaria de una de las mayores fortunas de los años 20 en EE UU, Marjorie Merriweather Post. Lo ubicó en una zona en la que divisaba tanto el mar como el Lago Worth, lo que la inspiró precisamente para que el nombre de su residencia explicara tan peculiar ubicación: Mar a Lago. Tras su muerte, pasó a ser propiedad del Gobierno estadounidense, que lo había catalogado como sitio histórico.

La mansión de Post contaba con 128 habitaciones, en las que se recreaban todo tipo de periodos artísticos e influencias europeas, desde árabes a venecianas pasando por el barroco más exagerado. En una de ellas, donde prácticamente todo elemento utilizado en la decoración es de oro, un retrato de juventud del propio Donald Trump a modo de anfitrión preside la estancia.

Mar a Lago se convirtió en 1985 en la residencia privada de Donald Trump en Florida. Una década más tarde, decidió compartir su tesoro y fundó uno de los clubs más fastuosos del país. Lo dotó de campo de golf, pistas de tenis y criquet, piscinas y acceso a una playa privada. Mar a Lago también presume de salón de belleza y uno de los centros de spa más innovadores de Estados Unidos.

Escenario de toda celebración

Las instalaciones también se abren a reuniones de empresa. La última ocasión ha sido con motivo de la presentación del spot navideño de Freixenet, que estuvo apadrinado por sus protagonistas, Pierce Brosnan y Nieves Álvarez.

Mar a Lago es uno de los escenarios que Trump no descarta utilizar para contraer matrimonio a principios del próximo año por tercera vez.