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Grandes pagos en el Salón del Vino

El del vino es uno de los sectores más dinámicos, y buena prueba de ello es la continua aparición de bodegas y nuevas marcas por todo el país. Está claro que hacer vinos es un negocio, pero lo es con unas connotaciones distintas a las de otra actividad empresarial. Tiene un componente romántico y pasional (que se lo pregunten al ex presidente de Repsol Alfonso Cortina, que en algún otro consejo de administración ha dado a los consejeros a probar sus vinos de Pago de Villagarcía, excelentes por otra parte). Muchos personajes conocidos se lanzan a este complejo y competitivo mundo, desde Francis Ford Coppola a Gerard Depardieu, que, por cierto, ha comprado viñedos en Toro y en El Priorato, o, ya en España, Emilio Aragón, Serrat, Miguel Bosé, Lluis Llach o Manolo Sanchís, por poner sólo algunos ejemplos.

Hacer vino está de moda, hablar de él, también y, por supuesto, conocerlo. Y una buena forma de hacerlo es acudir a salones y ferias. Esta semana se ha celebrado en Madrid, el Salón Internacional del Vino, que ya va por su V edición, pero que no termina de despegar -por lo menos en lo que se refiere a las bodegas participantes-, porque se han echado en falta reconocidos nombres del vino de este país. Posiblemente la presencia más destacada fue la de la asociación Grandes Pagos de España, que aprovechó este foro para hacer su presentación oficial. Carlos Falcó preside un grupo de bodegueros que, hace cuatro años, se unieron para formar los Grandes Pagos de Castilla, y al que en 2003 se incorporaron elaboradores del resto de España. Su objetivo es defender los vinos de pago (un concepto muy conocido en Francia e Italia), los elaborados con uvas de una finca determinada; vinos de muy alta calidad y pequeñas producciones. La asociación agrupa 18 bodegas de casi todo el país (con o sin DO), y entre sus miembros cuenta con nombres muy reconocidos como Mauro, Aalto, Viñas del Vero, Enrique Mendoza o Marqués de Griñón.

Como todo Salón que se precie éste también ha otorgado sus premios que, curiosamente, y en su máxima categoría, ha ido a parar a un vino de Madrid, una DO no muy conocida. Se trata del Viña Rey 70 barricas 2003. 100% tempranillo, lo elabora Bodegas Castejón, de la subzona de Arganda. Con una selección de viñas viejas y un paso de 6 meses por barrica, es un vino fresco y afrutado, equilibrado y con notas de madera. Su precio, 3 euros.

Las mujeres, protagonistas

Diez mujeres, cinco cocineras y otras tantas sumilleres, protagonizaron una da las actividades paralelas más concurridas del Salón, el Maridaje 5 estrellas. Este juego de armonías entre vinos y platos, la meca de todo gourmet, estuvo a cargo de Toñy Vicente (una estrella Michelin en su restaurante de Santiago de Compostela), Rosi G. Manso (del Ars Vivendi de Madrid, distinguido con la máxima calificación por la Academia Italiana de Gastronomía), May Hofmann (una estrella Michelin con el Hofmann de Barcelona), Carme Ruscalleda (dos estrellas en la guía roja, la española más estrellada por su Sant Pau) y Fátima Pérez, exponente de la nueva cocina vallisoletana con su local Fátima. Y para elegir los vinos, cinco reputadas especialistas: María José Huertas, de la Terraza del Casino; Esther Rico, del Hotel Intercontinental; Gemma Vela, del restaurante Castellana, 179; Kasia Romanska, de la enoteca Cyrano, y Maite Santacecilia, de la vinoteca Santa Cecilia.

Todas demostraron no sólo su profesionalidad, sino también su atrevimiento a la hora de preparar platos muy actuales y ofrecer los vinos adecuados para su degustación, por afinidad o contraste, con propuestas tan osadas como acompañar lechazo al aroma de habano con un chardonnay del Penedés o una actualización de la típica vieira gallega con un crianza de Rioja.