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La saturación erótica resta eficacia a la publicidad

Le sorprenden las compañías que utilizan eslóganes con alusiones al sexo para vender sus productos? ¿O le molestan las fotografías de modelos semidesnudas utilizadas para promover distintos tipos de ropa? Como a muchos, usted quizá sienta que el constante torrente de imágenes sexuales en la publicidad va dejando de surtir efecto. Parece que el sexo no vende como antes.

Al cabo de 10 años en que el marketing se volvió cada vez más explícito sexualmente, las cosas han cambiado. Hay indicios de que llamativas mujeres rubias y elegantes y donjuanes musculosos ya no responden al maná pedido en las oraciones de los ejecutivos de marketing.

En Reino Unido, HeadlightVision, filial de WPP, el segundo grupo de publicidad del mundo, realizó este año un estudio que mostró que la saturación de imágenes sexuales en la publicidad había llegado a disgustar a los consumidores jóvenes. Y el año pasado Chartered Institute of Marketing de Reino Unido halló en una encuesta entre 1.000 personas de 15 años en adelante que sólo el 6% disfrutaba de las imágenes sexuales en los anuncios o se dejaban influir por ellas.

Hay indicios de que llamativas mujeres rubias y elegantes o donjuanes musculosos ya no son el elixir mágico de los ejecutivos de marketing

La compañía británica French Connection anunció en verano que eliminaría su logotipo FCUK (french connection united kingdom) de su próxima campaña publicitaria. En el pasado la compañía usó el logotipo para vender perfumes y camisetas. ¿Será un brote repentino de puritanismo? No exactamente. El crecimiento de las ganancias y ventas de French Connection disminuyó en el primer semestre, unas dos semanas antes de la decisión de retirar el logotipo. Lo explícito ya no estaba funcionando.

¿Será que los consumidores han perdido su libido colectiva? El experto Matthew Hirst, editor de D_Code, dice que la cantidad de publicidad sexual no es el problema. 'Lo que estamos diciendo es que las imágenes explícitas ya no tienen el mismo efecto'', explicó. 'Tratamos con una generación que está acostumbrada a estar rodeada de imágenes sexuales''.

En los años sesenta cayeron todos los tabúes sexuales. No sólo las personas se volvieron más liberales en sus propias actitudes, sino que los libros, las películas, la música y la televisión empezaron a tratar los temas sexuales de forma mucho más explícita. Inevitablemente, esto se filtró al marketing.

En los setenta y ochenta, la caída de los tabúes fue contrarrestada por el feminismo y lo políticamente correcto, que desaprobaban el uso del cuerpo femenino para vender productos. Esto sirvió como una especie de freno. Pero en los últimos 10 años, este tipo de feminismo pareció desvanecerse, lo que hizo que los anunciantes volvieran a las andadas. Los anunciantes no sentían restricción alguna para usar tanto sexo como quisieran en sus campañas. No obstante, olvidaron una de las primeras reglas de la economía: la ley de los rendimientos decrecientes. Cuanto más hace uno algo, menos le saca. Las imágenes sexuales son tan frecuentes en las campañas de marketing que han perdido el poder de sorprendernos.

Sin embargo, no hay reglas estables. De hecho es difícil encontrar a alguien que haya quebrado por hacer un marketing demasiado sexy.

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