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Los helicópteros de ejecutivos congestionan el cielo de São Paulo

Es viernes y los atascos en São Paulo vuelven a superar los 100 kilómetros. No es noticia, porque los embotellamientos son el pan de cada día en la capital financiera de Brasil. Pero las caravanas que se forman en sus avenidas no preocupan a todos por igual. Cientos de ejecutivos burlan las congestionadas calles usando un medio alternativo: el helicóptero. 'Es una práctica extendida entre los altos ejecutivos de São Paulo, que utilizan el helicóptero para ir a la oficina o a una reunión con un cliente', asegura Reynaldo Costa, director de Helicidade, un helipuerto de cinco estrellas de São Paulo.

Lo cierto es que el uso del helicóptero está tan extendido en la ciudad brasileña que, con casi 500 helicópteros, sólo Nueva York la supera, y en su caso el uso es más turístico, no ejecutivo. La congestión del cielo ha llegado a tal punto, que las autoridades acaban de determinar que Aeronáutica controle el tráfico de estas aeronaves, a través de la torre de control del aeropuerto de Congonhas, en lugar de continuar con un mero seguimiento por una frecuencia abierta de radio.

Y es que São Paulo es la ciudad propicia para usar el helicóptero. Además de compartir un tráfico desesperante con otras grandes metrópolis, la capital brasileña aporta un incentivo propio: el miedo a los secuestros. Aunque el número ha descendido mucho (de los 307 secuestros de 2002 en 2003 se pasó a 57), la amenaza planea siempre sobre los altos ejecutivos, y el helicóptero es una forma de esquivarla.

Existe un área de negocios, donde están localizadas las oficinas de los principales bancos y multinacionales, que posee más de 100 helipuertos

Además, São Paulo tiene la infraestructura necesaria. En toda la región metropolitana hay 300 helipuertos, de los que unos 270 están en los edificios. Existe un área de negocios, donde están localizadas las oficinas de los principales bancos y multinacionales, que posee más de 110 helipuertos. Cada año hay 30 más. 'Hoy no hay en São Paulo ningún edificio comercial de primera clase que no tenga un helipuerto en su azotea', dice Claudio Agostini, asesor ejecutivo de la Asociación de Pilotos de Helicópteros del Estado de São Paulo.

Aunque algunos ejecutivos disponen de su propio vehículo, muchos optan por el alquiler, por lo que proliferan las empresas de taxi aéreo. El precio no es ninguna broma: unos 800 dólares la hora.

Pese a que no está al alcance de todos los bolsillos, ya no se percibe como algo esnob y su uso se extiende a otras ciudades. 'La mentalidad de la gente ha cambiado. Los ejecutivos se han dado cuenta de lo práctico que es como medio de transporte', explica Gustavo Ozolins, presidente de la Asociación de Pilotos de Helicópteros del Estado de Río de Janeiro. 'Un ejecutivo sale a las cinco de su trabajo y a las 5.20 está en su casa en Angra', añade, refiriéndose a una localidad playera a 130 kilómetros de Río.

La expansión de su uso va en paralelo a la economía. La flota civil brasileña de helicópteros ha pasado de 190 en 1994 a 967 este año. Y las previsiones son buenas.

'El mercado continúa en expansión y debe volver a crecer de 30 a 40 unidades por año, de las cuales la mayoría serán aeronaves para ejecutivos de São Paulo', prevé Agostini.