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Un Picasso en casa por 2.400 euros

Colgar un Picasso, un Monet o un Canaletto en la pared más noble del salón es un lujo al alcance de muchos bolsillos. Cumplir este sueño puede costar entre 200 y 4.000 euros en función del tamaño de la obra. Sólo un experto en arte repararía en que el cuadro es en realidad una copia perfecta del original, pintado por un maestro que imita al milímetro las técnicas pictóricas de cada época y las dimensiones de las obras.

A esta actividad de las falsificaciones legales se dedica el italiano Gio Salzano, que pasea su colección de 120 cuadros míticos de la historia de la pintura por las principales capitales del mundo en busca de clientes. Su fundación, en la que trabajan 50 maestros falsificadores, también realiza por encargo de particulares, empresas o museos la réplica de cualquier cuadro fuera del catálogo.

Esta es, de hecho, la opción más solicitada, según revela el artista italiano, que recibe llamadas de todo el planeta.

Las réplicas cuestan entre 200 y 4.000 euros y se hacen también por encargo

Los cuadros comercializados por Salzano son todos piezas únicas que se venden una sola vez, salvo que alguien la encargue de nuevo expresamente. Los artistas de la fundación, muchos de los cuales trabajaban antes en la clandestinidad, copian ahora legalmente a los más grandes pintores por ejemplo de la escuela florentina, flamenca o impresionista.

Gira española

En la gira española de la colección, que ha pasado ya por San Sebastián, Barcelona o Sevilla y que culminará a primeros de 2005 tras recalar en Bilbao y Madrid, también se puede comprar una copia del El grito, de Munch, que fue robado este verano en la capital noruega.

Después de España vendrá México y después Suiza. Salzano aclara que prefiere viajar constantemente desde Italia con su 'colección peregrina porque el arte se tiene que ver, que admirar en toda su dimensión', por eso se niega a vender a través de Internet.

Su empresa, confiesa, además de un negocio encierra un nuevo concepto de entender el arte. La apuesta, según dice, es la popularización de la pintura por mucho que algunos de sus clientes sean famosos conocidos en todo el planeta. 'Los precios que se barajan en el mundo del arte son de auténtica locura. Por eso tiene tanto sentido las réplicas de cuadros famosos', asegura.

Su proyecto, llamado Fundacione di Falsi d'Autore, tiene como objetivo 'dar trabajo a los pintores, pero al mismo tiempo abrir un nuevo mercado del arte'. A este respecto, defiende que el mundo de las falsificaciones tiene más de 200 años de historia y que el propio Miguel Ángel empezó copiando a otros artistas para poder comer. También el mismísimo Rafael hacía réplicas de sus obras para conseguir así mayor circulación.

Clientes ilustres y anónimos amantes del arte

La mayoría de los clientes de la fundación de Gio Salzano son personas anónimas amantes de la pintura, pero también prestigian su empresa figuras como el presidente norteamericano George Bush, el Rey de Jordania o el actor Antonio Banderas. Todos ellos tienen copias de famosos cuadros y comparten la misma inquietud que, por ejemplo, una médica sevillana, que acaba de ver cumplido el sueño de llevarse a casa su pintura favorita. En este caso se trata del histórico Impresion soleil levant, el cuadro de Monet con el que nace el movimiento impresionista francés, del que toma su nombre. Esta mujer, según relata Salzano, quedó fascinada por la obra hace más de 26 años cuando la admiró en París y ha decidido ahora encargar una réplica a la fundación del artista italiano. Un pedido de este tipo tarda una media de una semana en estar listo y en este caso se ha vendido por 1.500 euros incluido el marco.