Comparativa

En busca de las mejores comisiones

La popularización de los brokers online, junto con una mayor competencia por parte de las entidades de servicios financieros internacionales y la depresión en la que se sumieron los mercados tras el estallido de la burbuja tecnológica han llevado a una creciente competencia entre los intermediarios bursátiles con el abaratamiento de las comisiones como principal arma.

La popularización de los brokers online, junto con una mayor competencia por parte de las entidades de servicios financieros internacionales y la depresión en la que se sumieron los mercados tras el estallido de la burbuja tecnológica han llevado a una creciente competencia entre los intermediarios bursátiles con el abaratamiento de las comisiones como principal arma.

A pesar de que la reducción de las tarifas ha sido la tónica generalizada entre todas las sociedades de Bolsa, aún hay diferencias entre ellas (ver comparativa de tarifas en páginas 14 y 15), que el inversor debe estudiar con detenimiento para, en función de su perfil, elegir a aquella que más le conviene. 'Antes de dar un mandato se deben analizar todos los gastos asociados a la orden, a su posible modificación o cancelación, a la liquidación de la operación, así como a la posterior tenencia de los valores', según advierte la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en una reciente publicación sobre las órdenes de Bolsa. 'Si el número de valores objeto de la transacción es muy bajo, la existencia de comisiones fijas puede hacer que éstas superen el ingreso esperado de la venta', añade el organismo supervisor.

La principal comisión que cobran las entidades financieras es la de intermediación por la compra y venta de valores, tanto de renta variable como de renta fija. La tarifa está compuesta de un porcentaje sobre el valor efectivo de la operación. En la mayoría de los casos existe una cantidad mínima a cobrar. La comisión más extendida es de seis euros, aunque hay sociedades que cargan un mínimo de tres euros y en otros casos éste suele llegar hasta los nueve euros. Pocos intermediarios no cobran un mínimo, lo que penaliza a las operaciones con un número de valores bajo puesto que la comisión puede comerse las posibles plusvalías de la inversión.

Aunque las comisiones de intermediación se han abaratado bastante en los últimos cinco años, las entidades siguen poniéndole difícil a los clientes cambiar de intermediario mediante la imposición de elevadas comisiones por el traspaso de valores de unas sociedades a otras. Estos cargos pueden llegar a alcanzar los 30 euros por valor traspasado, aunque en algunos casos la sociedad que recibe los títulos puede subvencionar los gastos que acarrea el cambio.

De las tres comisiones básicas que cobran los intermediarios de Bolsa (intermediación, administración y custodia, y traspaso de valores) es en la tarifa por compraventa de valores donde más diferencias existen entre

operar mediante el canal tradicional oficina) y hacerlo mediante las nuevas tecnologías. Invertir a través de Internet con un miembro de la Bolsa de Madrid es, según los casos, entre un 30% y un 50% más barato que hacerlo

a través de la oficina de esa misma sociedad.

¢Efectivamente, invertir a través de la red es más barato, pero también más despersonalizado. La inadecuación

entre el perfil del inversor, su capacidad de riesgo y el parámetro temporal de la inversión son factores que se

aprecian más en el trato personal que enriquece la relación entre el inversor y el intermediario¢, explica Carlos Fernández, defensor del cliente de Bolsas y Mercados Españoles (BME).

Este canal alternativo, que ha desbancado a otros como el teléfono, se ha convertido, sin embargo, en el preferido

por los inversores más activos. Y no sólo por el precio, que es más competitivo, sino también por la rapidez y

el valor añadido que presenta.

Desde Consors, señalaban recientemente que la rapidez con la que se puede ejecutar una orden introducida en internet no es comparable al tiempo que transcurre si se hace uso

de los canales tradicionales. ¢Cuando la orden se ejecuta en este último caso, el precio de la acción puede haber variado sensiblemente¢, explicaban en esta sociedad de valores.

María Martínez Verdú, directora comercial de renta variable de Bankinter, coincide: ¢Para cualquier persona con interés por operar en los mercados, internet ofrece

unas posibilidades extraordinarias¢. ¢Hace años, para acceder a una oferta pública de venta tenías que trasladarte hasta la oficina en cuestión para dar la

orden de compra, hoy, todo esto es posible con un simple clicde ratón, que te permite, además, no solo acceder al mercado nacional sino a casi todas las plazas internacionales (en el caso de Bankinter a más de 25 mercados)¢, añade Martínez.

Otra de las ventajas de este canal es toda la información que ofrece al inversor. Desde la misma pantalla en la que introduce la orden, el inversor tiene acceso a informes de compañías, sectores y datos macroeconómicos que pueden afectar a las cotizaciones, entre otros.

En su informe anual del pasado ejercicio, el defensor del cliente de Bolsas destacaba que aunque las comisiones no entran dentro de su ámbito de competencias, representan, por volumen, el principal grupo entre las reclamaciones

que recibe. ¢En España las comisiones de Bolsa en general son bajas.

El factor más importante a la hora de elegir un intermediario es el buen servicio, la rigurosidad de las cuentas y la atención al cliente¢, comenta.

En relación al concepto de tramitación y ejecución de órdenes de valores negociados en un mercado secundario,

la CNMV advierte que el inversor debe tener en cuenta que cada una de estas dos fases son independientes y no necesariamente realizadas por una misma entidad. ¢Una sociedad puede recibir y tramitar su orden, y ser otra distinta quien la ejecute como miembro del mercado donde se negocia el valor. Por ello, el importe que finalmente se carga al cliente y es reflejado en el extracto de liquidación que recibe en su domicilio podrá ser la suma de varios conceptos¢, señala el supervisor.

La comisión impuesta por la propia entidad de la que es cliente y a la que se ha transmitido la orden sería el primer concepto (tramitación). A este gasto habría que añadirle la comisión correspondiente al miembro del mercado

(ejecución), cuando el intermediario no lo es, así como los gastos derivados de las sociedades rectoras y de los servicios de compensación y liquidación.

Algunas entidades aplican tarifas agregadas o planas que incluyen todos los costes anteriores.

A estas comisiones habría que añadir, en caso de una orden de venta, las comisiones que se ejecutarán por el intermediario en concepto de custodia y administración de los valores transmitidos.

En todos los casos, conviene, sin embargo, hacer un cálculo aproximado de lo que supondrán las comisiones. Al

menos éste es uno de los principales consejos que dan los expertos. ¢Hay que intentar conocer a prioriel coste de las

tasas ya que a veces la ganancia obtenida con la operación es menor que los gastos en los que se incurren¢, sostiene

Martínez. Santiago Rodrigo, director comercial de Uno-e, coincide y añade que, muchas veces, el inversor presta más atención a la comisión de compraventa de valores cuando tan importante como ésta es la de mantenimiento.

¢Hay que intentar tener una idea conjunta del coste de ambas tasas ya que el ahorro que se logra en una de

ellas con una determinada oferta puede perderse con la otra¢, afirma Rodrigo.

Gastos para Hacienda Una buena parte de los gastos y comisiones que cobran las entidades en su actividad diaria pueden reducir la factura del inversor con Hacienda, informa Violeta Mazo.

Cuando se trata de declarar en el IRPF unos intereses o unos dividendos, los gastos de administración y custodia

se deducen del ingreso obtenido. Dentro de este concepto entran las comisiones por cobro de dividendos o de cupones y similares.

Y es que, según entiende Hacienda, el cobro de dividendos es una faceta más de la actividad de administración de valores que deben realizar las entidades y, por tanto, deducibles.

Otros gastos como las comisiones por operaciones de compra y de venta de valores o los gastos de suscripción de acciones, de corretaje y los cánones de Bolsa se incorporan al precio de cotización de los títulos. En el momento de la compra de acciones cotizadas los gastos inherentes a la compra se suman al precio de cotización a efectos de fijar el valor real de adquisición de las acciones. Del mismo modo, en el momento de la venta, dichos gastos se restan del precio de cotización. El

efecto final es que el IRPF asume dichos gastos.

Ahora bien, Hacienda no es especialmente generosa en esto de permitir la deducción de todo tipo de gastos.

Así, por ejemplo, no son deducibles los gastos que cobra la entidad por gestionar la cartera de valores. En el

caso de compra de acciones tampoco podría deducirse, como así planteó un contribuyente a Tributos, ni los gastos

del ordenador que se compre para realizar el seguimiento de los mercados por Internet ni la cuota de conexión a Internet. Deducir sí, pero sin pasarse.

Ofertas y tarifa plana para los inversores más activos

Operar asiduamente en los mercados de valores suele conllevar beneficiarse de las ofertas que las entidades reservan para sus inversores más activos. Aunque los mejores precios están en internet, también hay empresas de inversión que contemplan costes más bajos en otros canales. Renta 4, por ejemplo, divide entre dos la comisión que cobra a los clientes que operan intradía sea cual sea el canal a través del cual operan. Es decir, aquellos que compran y venden en el mismo día pagan en concepto de tasa de compra venta de valores el 0,075% con un mínimo de 1,5 euros si utilizan la red como canal para invertir. Si, por contra, operan en oficina, la comisión asciende al 0,125% con un mínimo de tres euros, que sigue siendo, sin embargo, la mitad de lo que se aplica habitualmente.

Los bancos virtuales, por su parte, además de lanzar ofertas puntuales que abaratan las comisiones para invertir en Bolsa, suelen presentar, casi de forma sistemática, una tarifa plana que favorece a aquellos que de forma habitual buscan en los mercados una forma de lograr beneficios. Uno-e, el broker online de Ebankinter, Patagon e Ibanesto aplican en este sentido tarifas similares.

Bankinter, por ejemplo, en su broker en internet, aplica una tarifa plana de siete euros por operación en los mercados de renta variable nacionales siempre que el importe supere los 1.500 euros y 3,5 euros para importes inferiores. Si se trata de mercados internacionales, el precio es de 20 euros por operación, incluido corretaje y gastos de mercado.

Las tasas de Patagon e Ibanesto son similares. Ambos cobran una tarifa plana de siete euros por ejecución si se opera en la Bolsa española.

Uno-e mantiene hasta el 31 de octubre una oferta que consiste en que cualquier operación de compraventa de valores en el mercado continuo sólo costará al inversor 0,60 euros.

Traspaso de valores

Aunque las comisiones de intermediación se han abaratado en los últimos años, las entidades siguen poniendo trabas a los clientes que quieren cambiar de intermediario imponiendo elevadas comisiones por el traspaso de unas sociedades a otras.

Estos cargos pueden alcanzar los 30 euros aunque algunas sociedades que reciben los títulos subvencionan este gasto.

10 euros en gastos por una operación de 1.300 euros

La relación entre los costes de una operación bursátil y la rentabilidad esperada en ésta debe ser un factor a tener muy en cuenta por el ahorrador antes de dar la orden de inversión. Sobre todo si se es cliente de una entidad que no es miembro de Bolsa. Como mejor se puede ver esta relación es con un caso práctico.

Un inversor tiene suscrito un contrato con la entidad X. En virtud de ese contrato, el inversor da una orden de compra de 100 acciones de Telefónica, a un precio máximo de 13 euros. Si la entidad X no es miembro de la Bolsa, deberá dirigirse a una entidad que sí lo es, por ejemplo Intermoney, para transmitirle el mandato de su cliente, y es ésta quien lo ejecuta en una única operación.

La entidad X recoge en su folleto de tarifas una comisión por compra de valores de 0,25% sobre el importe efectivo de la operación, con un mínimo de 6 euros. En el caso del ejemplo, se aplicaría el mínimo (el 0,25% de 1.300 euros es 3,25 euros). A esto habría que añadirle los gastos de Intermoney (0,3% sobre efectivo con un mínimo de 3 euros), que ascenderían a 3,9 euros.

Más 2,76 euros en concepto de cánones de Bolsa (por operaciones hasta 3.000 euros cobra un fijo de 2,45 euros más el 0,024% sobre el efectivo de la operación), junto con los gastos de liquidación de Iberclear (0,003% sobre el efectivo, con un mínimo de 0,04 euros), que serían 0,004 euros.

En total, el inversor se habría dejado en comisiones 9,95 euros.