Secretos de despacho

Sentido práctico en The Phone House

Ni ha elegido el despacho que ocupa desde hace cuatro años ni ha cambiado nada del mobiliario. Tampoco le da excesiva importancia a la estética. El presidente de la multinacional inglesa de telecomunicaciones The Phone House, Fernando Urrutia, nacido en Salamanca hace 43 años, tiene una visión muy práctica del trabajo. Ha colocado en la pared dos mapas de Madrid y Barcelona, ciudades por las que se extienden la mayoría de sus 226 tiendas. También ha colgado los mismos carteles con las promociones de teléfonos que tienen en los establecimientos. Las mesas y estanterías están llenas de papeles y de catálogos. Sobre su mesa tiene un pequeño repertorio de modelos de teléfonos móviles. 'Tengo que sentirme próximo a todo lo que ofrecemos a nuestros clientes. Para estar informado es necesario tener una muestra de lo que hay en la tienda cerca'. Urrutia habla deprisa y es muy rápido en sus respuestas.

Trabaja en una oficina situada en una exquisita urbanización al norte de Madrid. Desde los ventanales de su despacho la vista es relajante: se pueden observar unos frondosos árboles. Le gusta la luz natural y si acaso le molesta algo del edificio en el que trabaja es lo alejado que está del centro de la ciudad. 'Es un lugar especialmente tranquilo, que tiene como contrapartida que no dispone de muchos servicios alrededor', afirma Urrutia, que reconoce sentir, en ocasiones, un poco de claustrofobia en su despacho. Y no porque sea pequeño, sino porque le gustaría tener tabiques de cristal y poder observar a los que trabajan a su lado. 'Me molesta que esté tan cerrado, preferiría que se viera algo porque necesito el contacto con la gente, hablar con los empleados. Yo tengo una política de puertas abiertas para que todos puedan acercarse a mí y me propongan sugerencias e iniciativas a seguir'.

Cree que es un directivo bastante receptivo y le encanta rodearse de profesionales jóvenes. The Phone House tiene en plantilla a un millar de personas, cuya media de edad es de 27 años. 'Eso le da a este trabajo un ambiente especial y significa que hay que hacer un especial esfuerzo en la formación'. Como dato interesante asegura que más de la mitad del comité de dirección empezó trabajando en una tienda. 'Somos una cadena centrada en el cliente y para saber lo que demanda hay que pasar por los establecimientos'. De ahí precisamente, explica Urrutia, surgió la iniciativa de crear el recién estrenado servicio de telefonía fija residencial. 'El éxito de toda empresa pasa por ofrecer a los clientes un valor añadido. Y nosotros le ofrecemos soluciones globales relacionadas con las telecomunicaciones'.

'Nunca hay que mirar al pasado, siempre hay que ir hacia delante. Es la única manera de crecer'

Urrutia, que con anterioridad ocupó el puesto de director general de Olivetti Computers y fue director de la división de informática y de consumo de Texas Instrument, asegura que al menos un día por la semana lo pasa en una tienda y se dedica a observar lo que solicitan los clientes. 'Me gusta trabajar al detalle, analizar y profundizar los resultados'. Pero si hay algo a lo que le da prioridad es al futuro. 'Nunca hay que mirar al pasado, siempre hay que ir hacia adelante. Es la única manera de afrontar los problemas y de crecer como empresa', explica este ejecutivo, partidario de poner las metas cada vez más altas. En 2004, The Phone House tiene previsto facturar más de 300 millones de euros.

También asegura ser un maniático del orden en el trabajo. Y no se refiere a tener bien colocados los papeles en la oficina. Más bien, es el cumplimiento de unas pautas de comportamiento. 'Para que todo funcione tiene que haber unas normas y éstas pasan porque las reuniones comiencen a la hora prevista, duren el tiempo estipulado y la gente las traiga preparadas'. Si algo le gusta a Urrutia es que los profesionales que trabajan a su lado sean cumplidores.

Más horas de las previstas

Siempre ha sostenido la teoría de que al trabajo había que dedicarle sólo el tiempo necesario. Nada más. Fernando Urrutia ha cambiado de idea. Desde que llegó a The Phone House trabaja más de 10 horas al día y nunca mira el reloj. 'En una empresa en crecimiento como la nuestra es necesario invertir en trabajo. Hay que hacer un gran esfuerzo y dedicarle todo nuestro tiempo', afirma. Y estima que The Phone House seguirá duplicando negocio en los próximos años. 'Es mucho más divertido trabajar en una compañía en plena expansión que en una que crece a un ritmo del 3% al año'. El trabajo, de momento, a este ejecutivo le da satisfacción. Anda entusiasmado con el lanzamiento del servicio de telefonía fija residencia. 'Me gustan los retos y hacer las cosas de manera rápida'. Si por algo destaca Urrutia es por su carácter inquieto.