CincoSentidos

'Nunca he usado la novela como catarsis personal'

Admite como maestros a narradores estadounidenses como Capote y Mailer, y cree que el placer y la diversión pueden residir dentro de una buena literatura.

Sólo continúa con la escritura de un cuento o de una novela si le divierte, y es que cree que, si él se aburre en el proceso de creación, más adelante va a hastiar a los lectores. Y ese sentimiento vitalista y de disfrute ante la literatura se percibe en su obra. Como narrador es irónico, a veces costumbrista y en ocasiones cercano a la narrativa fantástica. Y casi siempre es innegablemente un escritor argentino. Ahora la Editorial Alfaguara publica Cuentos reunidos 2, relatos escritos a lo largo de los últimos años.

Pregunta ¿Ha tenido usted una existencia muy novelera o estos cuentos, tan diversos, están basados en la imaginación y en la contemplación de vidas ajenas?

Respuesta Escribir teniendo la vida de Hemingway, con guerras y toreros a su alrededor, es fácil, pero yo me veo más como un aventurero de oficina. Trabajo con la ficción, con la lectura y con la capacidad para usar ese material. Y como muchas personas de mi generación, la fantasía y la inspiración me han venido del cine y de las historietas.

P Usted es un humorista brillante y un referente en la prensa de su país, ¿es por eso por lo que cultiva más el género del cuento?

R No sé, pero tal vez sea por contagio de otros cuentistas argentinos. Por Borges, por Cortázar. Hay además etapas en las que el mercado reclama y admite más un género que otro. Y aunque soy un escritor con tendencia al humor, el cuento también admite la diversidad. Así, en este libro algunos relatos son dramáticos, pero siempre intento que tengan un toque humorístico o irónico.

P ¿No ha tenido la tentación de emigrar como tantos escritores argentinos?

R Tal vez durante la dictadura por miedo, pero ahora no se me pasa por la cabeza. Soy una persona muy arraigada en Rosario, mi ciudad natal, más tranquila que Buenos Aires y en donde es fácil encontrarse con la gente, ir al café y estar acompañado. Tengo excelentes amigos en Madrid y Barcelona, y me gusta venir acá para hablar con ellos. Pero no me iría nunca a ciudades como París o Nueva York, pese a su gran atractivo. Para mí todo pasa por los amigos.

P ¿Y cuáles han sido sus maestros como escritor y como dibujante?

R Narradores estadounidenses contemporáneos: Ernest Hemingway, Norman Mailer, Truman Capote o JD Salinger. Pero también me han influido los grandes de la narrativa latinoamericana, desde Borges y Cortázar a García Márquez o Vargas Llosa. Como dibujante yo aprendí desde abajo, copiando a diversos maestros, pero me quedo con Hugo Pratt y su Corto Maltés.

P ¿Le quedan muchos retos y objetivos como literato?

R En el interior de todo escritor está el deseo de escribir una novela que marque un antes y un después de la historia de la literatura. No me va a ocurrir eso. Pero sé que como yo leo por placer no voy escribir algo que crea que no vaya a divertir al lector. Yo nunca he utilizado la novela como catarsis personal.

P ¿Y entonces hay algún escritor que no soporte porque le produzca una evitable tristeza?

R Sí. César Pavese.